La historia de superación de Sonia, víctima de malos tratos: así ha logrado volver a sonreír

Con motivo del Día Internacional para la eliminación contra la violencia contra la mujer, cuenta cómo consiguió la oportunidad con la que cambió radicalmente de vida

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10 de Noviembre 2020 / 17:01 CET

Víctima de malos tratos

Sonia vuelve a sonreír tras tomar las riendas de su vida gracias al apoyo de la Fundación Integra

© Fundación Integra

“Viví un verdadero infierno de palizas, malos tratos, insultos… Fue horrible”. Así describe Sonia la convivencia con su pareja, un infierno que duró cuatro largos años. “Me dejó sin autoestima”, explica. “Que no servía, que era fea, que era gorda… No me sentía nada, no valía para nada”. Por suerte, tuvo el valor de dar un paso adelante de la mano de la Fundación Integra, gracias a cuyo apoyo se propuso cambiar radicalmente de vida. “Reuní todas las fuerzas que pude”, dice. Y lo logró. Cuenta su historia con motivo del Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, que tendrá lugar el 25 de noviembre, y lo hace para servir de ejemplo a quienes se encuentren en una situación parecida porque es posible volver a sonreír.

Para recuperar la autoestima es necesario sentirse capaz y útil. Ella necesitaba encontrar un empleo y tener independencia económica y le brindaron valiosas herramientas para conseguirlo: “De no saber hacer un currículum, a hacerlo perfectamente, a cómo comportarme en una entrevista de trabajo, qué es lo que se debe hacer, qué es lo que no se debe hacer”, detalla.

Por supuesto, eso va de la mano de un admirable tesón por su parte tras el calvario vivido, algo de lo que se siente satisfecha porque se demostró a sí misma que tenía “muchísima fuerza interior”. Con todos esos ingredientes, “a los seis meses ya estaba trabajando”, comenta, orgullosa. “Es un sueño”. Confiesa que, “desde pequeñita, quería ser cajera de supermercado” y por fin lo había conseguido.

Cada vez que habla de este sueño, de su empleo, a Sonia se le iluminan los ojos. Y no es para menos porque, “de no tener nada, de no tener ánimo para seguir adelante, ni medios, ni nada de nada”, pudo dejar todo el sufrimiento atrás. La ayuda que recibió de la fundación fue única, pero nadie le ha regalado nada; ha sido ella quien ha sabido enfrentarse a la situación y tomar las riendas de su vida. “Te dan una oportunidad para que tú, con tu trabajo, puedas seguir adelante”.

Es consciente de que sin la integración laboral, una mujer maltratada no podría salir del abismo al que se ha visto abocada. Sonia demuestra, de este modo, que se puede conseguir: “Mi trabajo me ha hecho libre como un pajarito”, dice con una sonrisa y manteniendo ese brillo especial en sus ojos. Gracias a su empleo y a su enorme fuerza de voluntad, además de la libertad, ha recuperado la ilusión, se ha recuperado a sí misma.