Caso Alcàsser: los restos óseos hallados en la fosa en 2019 pertenecen a una de las niñas

Un joven fue a visitar el paraje de La Romana después de ver la serie de Netflix y encontró los huesos

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09 de Noviembre 2020 / 18:19 CET TU OTRO DIARIO/EUROPA PRESS

Caso Alcásser: los restos óseos hallados en 2019 pertenecen a una de las niñas

Las tres chicas protagonizaron uno de los casos más tristes y recordados de la historia reciente

© Archivo

Los huesos que fueron hallados en 2019 en el lugar en el que aparecieron enterrados hace 28 años los cadáveres de las tres niñas de Alcàsser pertenecen a una de las víctimas, según recoge el diario ‘Las Provincias’. Los restos fueron analizados por el laboratorio Instituto Nacional de Toxicología y el informe apunta a que corresponden a Míriam García. Así lo ha demostrado una muestra de ADN cotejada con la saliva del padre de la joven.

A finales de junio de 2019, un joven acudió junto a su novia a visitar el paraje de La Romana, donde fueron enterradas las niñas, para dejar un ramo de flores en el lugar. Ambos habían ido hasta allí a raíz del estreno de la serie documental “El crimen de Alcàsser”. El joven descubrió cuatro huesos de pequeño tamaño tras remover la tierra con una rama. Los envolvieron y llevaron al cuartel de la Guardia Civil de Oliva, desde donde fueron trasladados posteriormente a la comandancia de Valencia y finalmente a Madrid para su análisis.

Caso Alcásser: los restos óseos hallados en 2019 pertenecen a una de las niñas
Las jóvenes desaparecieron en 1992©(EFE/Archivo).

Los huesos no fueron entonces hallados ni recogidos por los investigadores del caso durante el levantamiento de los cadáveres el 27 de enero de 1993, tal y como ha publicado el periódico valenciano.

Por el momento no hay constancia de que ninguna de las partes personadas en la causa haya solicitado diligencia judicial alguna en relación con este último hallazgo.

El secuestro y asesinato de Miriam, Toñi y Desirée, las tres vecinas de Alcàsser (Valencia) de entre 14 y 15 años violadas y torturadas hasta la muerte por el prófugo Antonio Anglés y su compinche Miguel Ricart -en libertad desde 2013-, mantuvo en vilo a España durante más de dos meses, hasta que aparecieron sus cadáveres. Investigaciones posteriores han seguido la pista del posible paradero de Anglés, tras huir y figura en paradero desconocido desde entonces.

ANGLÉS

El juzgado de Alzira que llevó el caso emitió en febrero una comisión rogatoria internacional para tomar declaración a tripulación y al capitán del ‘City of Plymouth’, el barco en el que en 1993 huyó como polizón Anglés, que logró escaparse del buque. El juzgado ordenó esta diligencia tras recibir un informe de la Policía española a raíz de unas declaraciones de la tripulación del barco en un programa de televisión, en el que le hacían constar a la jueza la necesidad de volver a interrogar a los marineros en relación con la huida del polizón.

Un cartel con fotografías de Antonio Anglés (EFE / Archivo)
Un cartel con fotografías de Antonio Anglés©Efe/Archivo

La jueza emitió la orden al seguir activa la requisitoria de búsqueda y captura de Anglés, por lo que se debe investigar cualquier indicio o pista que surja. Reclamó que tanto Reino Unido como Escocia practicaran estas diligencias de interrogatorio a los testigos miembros de la tripulación. La petición se hizo a estas autoridades porque Reino Unido es el lugar en el que reside en la actualidad Kenneth Farquharsib Stevens, el capitán del barco del que logró huir Anglés. Esta persona ya fue interrogada por la policía irlandesa en 1993 para tratar de descubrir cómo se pudo producir la fuga, aunque sin lograr ningún esclarecimiento. La versión de los hechos del capitán se incluyó en el sumario, que entonces instruía otro magistrado, pero no se consideró necesario ampliarla.

En una entrevista en el programa ‘Equipo Investigación’ de La Sexta, el capitán detallaba que cuando el 24 de marzo de 1993 la Policía subió al buque, el fugitivo ya no estaba dentro. Primero se le metió en un “cuartucho”, después en un camarote vacío encerrado con llave y con gente ”cerca vigilando”, pero escapó en una barca hinchable que debió dejar caer al mar desde siete metros de altura, indicaba el capitán en la entrevista.

Un avión francés localizó al polizón en la barca, tras un mensaje de radio, lo subieron de nuevo a bordo y lo volvieron a meter en el mismo camarote, en el que “atrancaron” ventanas y puerta con tablas. “Era imposible que él abriera la puerta desde dentro”, apuntaba el capitán. Sin embargo, cuando llegó la Policía tras atracar en Dublín, se había ido. “Alguien tuvo que dejarle salir y haber recolocado la madera. No pudo escapar de ese camarote sin ayuda”, indicaba el capitán.