Mascarillas quirúrgicas: ¿realmente evitan los contagios de Covid-19?

Un científico del CSIC asegura, tajante, que ‘no enviaría a la gente a trabajar a una oficina sin una protección de FFP2’

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06 de Noviembre 2020 / 18:02 CET

Las mascarillas quirúrgicas no protegen ni a quien la lleva ni a los de alrededor

© GettyImages

Si hace unas semanas se avisaba de la escasa o nula protección de las mascarillas de tela (prohibidas ya en numerosos centros médicos de toda España), ahora se pone la lupa sobre las quirúrgicas. Sabemos que no evita el contagio del usuario, pero se supone que sí el de quienes están junto a él, dado que la protección de este tipo de máscaras es de dentro hacia fuera. ¿Es así realmente? Según el científico del CSIC José María Lagarón, no protegen a nadie.

Así de contundente se ha mostrado en una entrevista a Nius Diario, donde explica que, si bien tienen cierta utilidad en exteriores, “en interiores, no valen”. El motivo es que ni filtran ni ajustan: “se testan contra bacterias, no contra virus”. Al ser estos mucho más pequeños que las bacterias, pueden traspasar la mascarilla (pueden atravesarla entre y un 35 por ciento, suficiente para que se produzca el contagio”. Además, tiene un hueco por las mejillas, por lo que quien la lleva, en caso de estar infectado, expulsa aerosoles que contaminan el medio.

“Ése es el problema”, asegura Lagarón. “La gente sigue con la idea equivocada de que protegen a los otros pero no me protegen a mí. Y en interiores, no hacen ninguna de las dos cosas”. ¿Por qué entonces se recomiendan? El investigador del CSIC lo tiene claro: porque sigue sin haber mascarillas adecuadas para toda la población.

Si al inicio de la pandemia se hubiese planteado “que todo el mundo se tiene que proteger con FFP2, cuando no había ni siquiera quirúrgicas, habría sido un desastre, la gente no habría querido ni ir a trabajar”, apunta. Ahora mismo, cuando ya todo el mundo tiene algún tipo de mascarilla en su casa, sigue sin haber máscaras realmente efectivas para todos: “Si tuviéramos que proteger a toda la población con FFP2, no habría suficientes”, asegura.

Mascarilla
Estas mascarillas ‘no valen en interiores’©GettyImages


Señala también que, si hay “un supercontagiador en una habitación, como no te pongas una FFP2 o FFP3 vas a acabar contagiado, seguro”. Por eso, este experto lo tiene claro: “Yo no enviaría a la gente a trabajar a una oficina sin una protección de FFP2”. Tampoco entra “en una reunión con una quirúrgica” en un espacio cerrado. “Me podrá decir la OMS lo que quiera, pero yo no lo hago y, por tanto, no lo recomiendo”, dice.

“Los científicos sabemos que los aerosoles son un problema desde el inicio de la pandemia”, afirma, a pesar de que la OMS sigue sin confirmar la evidencia de la transmisión aérea del coronavirus, que es una de las cuestiones sobre las que cada vez más investigadores están alertando.

“Aunque solo sea por el principio de precaución, deberíamos recomendar a la gente que, a parte de ventilar, lleven EPIS (equipos de protección individual)”, opina. “La FFP2 se suelda bien a la cara, y filtra tanto el aire que sale de tu boca como el que recibes del exterior, pero el aire que es relevante, que no es el de las bacterias sino el de los virus”.