Cómo nos ha cambiado la pandemia

Echamos la vista atrás para ver cómo se ha transformado la sociedad desde la llegada del virus a nuestro país hace ya nueve meses

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05 de Noviembre 2020 / 11:29 CET

La forma de hablar influye en los contagios

Un regreso a la normalidad como era la vida a principios de 2020 todavía está muy lejos

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Si hace algo más de nueve meses nos hubieran contado que la llegada de un virus provocaría una crisis humanitaria, sanitaria y económica de las dimensiones que ha generado el Covid-19 jamás lo hubiéramos creído. Si nos hubiera dicho que cuando brindábamos por el 2020 aquel ya lejano 31 de diciembre de 2019 la llegada de una pandemia mundial nos haría llevar mascarillas, confinarnos en casa y mantener una distancia social tanto con nuestro entorno hubiéramos pensando que nos estaban hablando de una película de ciencia ficción. Sin embargo, el coronavirus llegó a nuestro país el pasado enero para cambiar nuestra forma de vida, nuestras rutinas y nuestra normalidad. Con el Covid hemos tenido que modificar nuestra forma de saludar, de relacionarnos con los demás, de trabajar y hasta de estudiar, haciéndonos unos tiempos de incertidumbre que jamás hubiéramos podido imaginar.

Cómo hacer más efectivo el uso de mascarilla
La llegada de la pandemia nos ha obligado a adaptarnos a unas nuevas “normas” para mantenernos alejados del peligro©GettyImages

Durante estos meses hemos tenido que aprender a gestionar y a afrontar numerosos cambios en nuestras vidas, sin saber aún, cuál será la fecha de caducidad de esta pandemia que ya se ha cobrado la vida de más de 1,2 millones de personas en el mundo (38.118 en nuestro país). Bautizada por muchos como “la peste del siglo XXI” esta enfermedad nos ha hecho reordenar nuestras prioridades, poner en valor las cosas que realmente importan en nuestra vida y ser más conscientes de nuestra vulnerabilidad adaptándonos a unas nuevas “normas” para mantenernos alejados del peligro. Hacer la compra, asistir a un concierto, practicar deporte o simplemente salir a dar un paseo ya no es igual que antes, sin embargo, y según señalan los expertos acabaremos acostumbrándonos a estos nuevos hábitos y acabaremos viendo como anormal a aquella persona que no use mascarilla, no se lave las manos o no mantenga la distancia de seguridad.

La vida social

El hecho de dar un abrazo un amigo, saludar con dos besos a nuestros más allegados o dar un apretón de manos a alguien que nos acaban de presentar, son hábitos que han quedado relegados a un segundo plano para dejar paso a choques de codos, “holas” en la distancia o saludos llevándose la mano al corazón. Nos hemos acostumbrado a vernos en grupos reducidos de personas, a relacionarnos con nuestros grupos “burbuja”, a dejar de sonreír con la boca para hacerlo con los ojos e incluso hemos tenido que dejar de ver a ciertas personas, mayores principalmente, por el miedo a contagiarles, generando así una falta de afecto, que en muchas ocasiones está siendo muy perjudicial.

La forma de salir a cenar, tapear o ir de cañas ha cambiado por completo y no solo nos hemos tenido que acostumbrar a no usar la barra, o a reservar mesa con antelación en aquellos sitios en los que hasta ahora no era necesario, sino también a leer la carta con el móvil.

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Con el Covid hemos tenido que modificar nuestra forma de saludar, de relacionarnos con los demás, de trabajar y hasta de estudiar©GettyImages

El mundo laboral

El coronavirus ha provocado que muchas empresas hayan tenido que apostar por el teletrabajo. Hasta la llegada de la pandemia , el teletrabajo era una práctica bastante residual en nuestro país, ya que, según Eurostat, sólo un 4,3 % de la población utiliza esta forma de trabajar, frente a porcentajes del 14 % en los Países Bajos y del 13,3 % en Finlandia. Sin embargo, la llegada del Covid ha provocado una ‘importante transformación’ del concepto de oficinas y centros de trabajo tal y como están concebidos actualmente. Los espacios ya no están masificados, se han adaptado a las medidas de higiene e incluso existe una distancia de seguridad entre aquellos empleados que aún tienen que acudir a su centro de trabajo. Lo mismo ha ocurrido en los locales comerciales en donde el aforo es limitado se han reforzado las medidas de limpieza y el gel hidroalcohólico es ya un “kit” obligatorio de bienvenida.

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Decidimos hacer uso de las videollamadas para acortar la distancia entre nuestros seres queridos©GettyImages

Estudiar en tiempos de coronavirus

La pandemia obligó (y quizás lo haga de nuevo) a que millones de estudiantes y profesores tuvieran que adaptarse, de la noche a la mañana, a las clases online, cambiando sus habituales pupitres y pizarras por pantallas de ordenador y convirtiendo a la tecnología en el mejor aliado para continuar con sus respectivas formaciones durante el tiempo que duró el confinamiento. Las reuniones presenciales se cambiaron por videollamadas y las evaluaciones a distancia se acabaron convirtieron en todo un reto para educadores y alumnos. Y aunque se produjo así un gran paso de lo presencial a lo virtual en muchas ocasiones se puso de manifiesto esa llamada “brecha digital”, provocando que muchos alumnos se quedarán atrás por la falta de acceso a un ordenador o a una red de internet en su hogar.