¿Qué es una burbuja social y por qué tienes que crear una para reducir el riesgo de contagio por coronavirus?

El objetivo es reducir el contacto social para poder impedir la propagación comunitaria

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28 de Octubre 2020 / 15:43 CET

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Las burbujas sociales limitan las relaciones a un grupo determinado de personas con el objetivo de reducir los contagios

© GettyImages

El coronavirus nos ha obligado a reducir las relaciones sociales a un íntimo círculo formado por nuestros allegados. Teniendo en cuenta las repercusiones emocionales de estas limitaciones, las autoridades se han pronunciado sobre estos contactos recomendando una solución intermedia. La Sociedad Española de Medicina Preventiva aconseja crear grupos burbuja: ¿en qué consisten?

Las burbujas sociales son la fórmula intermedia entre relacionarse con todo el mundo y no hacerlo con nadie: consiste en establecer un grupo de seis personas (es la cifra aconsejable, pero puede ser algo mayor dependiendo del caso) con las que se mantendrá contacto de manera recurrente. Un método que han empleado con éxito en Nueva Zelanda, Canadá o Bélgica.

Los integrantes deben residir en el mismo lugar y tiene que ser una elección recíproca: ellos te eligen a ti y tú a ellos. No se puede dar entrada a personas extra porque cada individuo adicional es un riesgo, debemos llevar mascarilla y lavarse las manos o desinfectarlas con gel. Así se reducen las interacciones y se garantiza una detección rápida de focos de contagio ya que no se puede pertenecer a varios grupos.

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A la hora de escoger a los miembros de estos grupos debe ser una elección recíproca©GettyImages

Reducir los contagios

El objetivo de las burbujas es impedir el contagio comunitario y por esta razón se han convertido en una herramienta fundamental. Tanto es así que los gobiernos de algunos países la han regulado. ¿Cómo? Han autorizado un círculo de contactos para cada familia: estos grupos pueden crecer o disminuir en función de la evolución de los datos de la pandemia. Así se limita el contacto general, pero no se priva a los ciudadanos de la vida social: ésta se reduce a una burbuja estable que es más amplia que las relaciones que mantiene en su propia vivienda.

Lo cierto es que esta medida, combinada con otras, es especialmente válida para poder identificar un brote y atajarlo ya que se tiene información de cada uno de estas burbujas sociales. Lo cierto es que, además de ayudar a reducir casos, es una manera de concienciar a la población sin que se vean obligados a encerrarse en casa por prevención o miedo.

El contacto humano es fundamental

Teniendo en cuenta que es una medida que no se aplica en el entorno laboral o con las personas con las que entramos en contacto dentro de nuestra rutina diaria, sino con la gente más cercana, los sociólogos lo ven como una forma lógica de combatir el aislamiento. Los psicólogos por su parte van más allá poniendo sobre la mesa la soledad impuesta por el coronavirus: las burbujas sociales ayudan a recobrar el contacto social aportando un notable alivio psicológico ya que se evitar el encierro e implica movilidad, traslado, salidas y, sobre todo, contacto humano. Algo que en el escenario actual es todavía más esencial.