Qué es el factor K y por qué su papel es clave para controlar la propagación del coronavirus

Se ha descubierto que los positivos no tienen el mismo índice de contagio y para determinarlo se emplea este índice de dispersión

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27 de Octubre 2020 / 17:57 CET

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El factor de dispersión K es un parámetro que se emplea para determinar cuál es el ritmo de infección de una persona positiva en coronavirus

© GettyImages

Al ser algo nuevo, el coronavirus nos ha obligado a conocerlo poco a poco para descubrir cómo funciona y cómo podemos detenerlo. Durante la primera ola de la pandemia se habló del R0, es decir, el número de reproducción básico que desvelaba a cuántas personas podía contagiar, de media, una persona enferma. El problema es que los portadores no tenían el mismo índice de transmisión: es ahí donde entra en juego el factor K.

El factor de dispersión K es un parámetro que se emplea para determinar cuál es el ritmo de infección. Su papel es fundamental para medir a cuánta gente contagia una persona infectada: no en vano un positivo se aislará para no transmitir el coronavirus y otras personas que sean asintomáticas o se encuentren en la primera fase de la enfermedad seguirán su vida y podrían propagar la enfermedad a mucha gente.

Cuanto más bajo sea el factor K, menos son los individuos que están transmitiendo la enfermedad a otros… y aunque parezca que esto es positivo, nada más lejos de la realidad. Lo que nos quiere decir ese índice es que hay muchos superpropagadores, es decir, hay individuos que están contagiando a un número mayor de personas porque, quizás, tienen gran carga viral o mucha vida social.

El 80 por ciento de los contagios son producidos por un 10-20 por ciento de los casos©GettyImages

Entre el 10 y el 20 por ciento

La revista científica Nature acaba de hacer público un estudio sobre lo que nos indica el factor K: pocos eventos y pocos enfermos son los responsables de gran parte de las transmisiones. Las estimaciones apuntan a que el 80 por ciento de los contagios son producidos por un 10-20 por ciento de los casos. Si traducimos estos porcentajes a cifras se entiende mejor la magnitud: si tenemos cinco positivos, dos no pasarán el virus a nadie, otros dos podrían infectar a una persona cada uno y el quinto se la transmitiría a ocho ciudadanos.

¿Cómo podemos saber cómo de infeccioso es un enfermo de Covid-19? Lo cierto es que depende de varios factores: la dosis original del virus, cuánto tiempo lleva enferma la persona y la gravedad de sus síntomas. Eso sí, estas circunstancias varían de un caso a otro y, además, tendríamos que añadir su comportamiento ya que éste es un elemento que los hace más infecciosas y lo que da lugar a los eventos de superpropagación.

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En Japón y Corea del Sur rastrean para determinar si el origen del contagio fue un evento de supercontagio©GettyImages

Eventos de supercontagio

La comunidad científica coinciden en que si se pueden evitar esos acontecimientos, su ambiente y las actividades asociados a ellos, se podrían reducir los contagios en casi un 80%. Por ello, ponen de relieve la importancia de los grupos de personas donde se originan los contagios: atacando el germen se pueden establecer medidas para evitarlos.

¿Cómo se puede atajar el problema? Cambiando la estrategia de rastreo: ahora cuando alguien da positivo se identifican a las personas a las que ha podido contagiar en los días anteriores. Sin embargo, en países como Japón o Corea del Sur retrocedían en el tiempo para buscar dónde contrajo la enfermedad esa persona para determinar si formó parte de un evento de supercontagio. Así es cómo llegaron a la conclusión de que el germen era, en la mayor parte de las ocasiones, sitios cerrados en los que se reunía mucha gente y atajaron el problema. De raíz.