Prisión para una empleada que intentó acabar con la vida de su compañera de trabajo envenenando su café

La condenada echó durante nueve meses ansiolíticos al capuchino de la víctima

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22 de Octubre 2020 / 14:28 CEST

Una mujer, a punto de pagar en una cafetería
Prisión para una empleada que intentó acabar con la vida de su compañera de trabajo envenenando su café © GettyImages

Estaba dispuesta a todo por conservar su puesto de trabajo, incluso envenenar a su compañera. Es por ello que Mariangela Cerrato, de 53 años y natural de Piamonte, ideó un macabro plan. Tras enterarse que la empresa de seguros en la que trabajaba estaba pensando en reestructurar la plantilla, decidió convertirse en alguien imprescindible para la empresa y para ello era necesario “eliminar” a su principal competidora, Alice Bordon. Así y durante nueve largos meses, Mariangela vertió ansiolíticos en el capuchino de una compañera de despacho para provocar que cometiera errores y fuese despedida.

La benzodiazepina en polvo que Cerrato disolvía en el café de Bordón día tras día provocaban en esta mareos y somnolencia e incluso hasta pérdida del equilibrio. La pesadilla de Alice comenzó a principios de 2017, sin embargo no fue hasta el 6 de octubre de ese mismo año cuando se dio cuenta de que algo extraño le estaba sucediendo. “Normalmente me bebía el café a sorbos, pero ese día lo bebí de golpe. En el escritorio tenía un cliente que quería hacer una póliza. Le pedí los documentos y fui a la fotocopiadora. Cuando iba a volver a mi sitio me falló el equilibrio, lo veía todo negro y me parecía que flotaba en el aire”, ha contado Bordon a La Stampa. Asustada comentó lo sucedido a sus compañeros de trabajo, que decidieron llevarla a una farmacia para que se tomara la tensión, pero todo estaba normal. Sin embargo, no se encontraba bien y una vez en casa su marido la llevó a urgencias donde tras varias pruebas y unos días ingresadas la enviaron de nuevo a casa sin dar con su problema.

A Cup of hot latte art coffee on wooden table
Los análisis hallaron dosis de ansiolíticos diez veces superiores a las consentidas en el café©GettyImages

Sin embargo, una vez llegó la Navidad, Alice comenzó a relacionar su malestar con el capuchino que se tomaba a diario, pues era la propia Mariangela la que le insistía en que lo tomara aunque no le apeteciera. Tras cogerse ésta un par de días de vacaciones, la neuróloga de Bordon, le recomendó dejar de beber el café. Y así lo hizo. Sus sospechas aumentaron cuando Cerrato regresó a la oficina y una vez más le dijo: “Vamos, te llevo un café, ¿qué mal te puede hacer?”. En ese momento se le encendió una bombillita y aceptó el café de nuevo,, pero en esta ocasión no se lo bebió entero y decidió guardar la mitad en un tubo de ensayo para que fuera analizado por un laboratorio. Fue entonces cuando los análisis hallaron dosis de ansiolíticos diez veces superiores a las consentidas.

Una vez lo denunció a las autoridades, estas decidieron colocar una cámara para intentar grabar a Cerrato mientras introducía el fármaco en su vaso y lo consiguieron, a pesar de que la acusada continuaba negándolo todo.

Hoy Alice Bordon se ha recuperado y se encuentra perfectamente, mientras que su compañera ha sido condenada a cuatro años de prisión. Sin embargo, los abogados de Cerrato Alberto Pantosti y Pietro Merlino han anunciado que recurrirán en primera instancia la sentencia de cuatro años de prisión por lesiones personales agravadas. han asegurado que recurrirán la sentencia.