La venganza de Jennifer Pan: la mujer a la que sus padres planificaron la vida mientras ella planeaba acabar con ellos

Creó una red de mentiras que sus progenitores descubrieron: ese fue el principio del fin

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13 de Octubre 2020 / 10:46 CEST

Está condenada a cadena perpetua

Tejió una red de mentiras que empezó en el colegio, continuó en la universidad y acabó en su faceta profesional porque sus padre la descubrieron

© Wikipedia

Jennifer Pan nació en 1986 en el seno de una familia canadiense de origen asiático. Lo hizo como la gran esperanza de la familia ya que sus progenitores veían en ella a una deportista olímpica. No fue lo único que planificaron en la vida de su hija, que les respondió tejiendo una maraña de mentiras que sólo supo desenredar planeando cómo quitarles la vida.

Tal y como informa El País, Jennifer no disfrutó de una adolescencia como la de sus compañeras y compañeros del colegio: cuando no estaba en el centro educativo, su calendario la ubicaba en clases extraescolares de piano, flauta o patinaje artístico. El sueño olímpico dejó de ser una posibilidad cuando se rompió el ligamento de las rodillas.

El nivel de exigencia en casa de los Pan era la excelencia, que Jennifer parecía que lograba: los sobresalientes de sus boletines eran, en realidad, notas más bajas que ella falsificaba. Ahí comenzó a gestarse una red de mentiras que no paró de crecer. A pesar de su férrea vida, conoció a Daniel en la banda de música y comenzaron una relación que, por supuesto, ocultó a sus padres.

La etapa universitaria

Ellos daban por hecho que Jennifer estudiaría Farmacia en la Universidad Ryerson (Toronto), pero fue rechazada porque no había terminado el colegio: dos hechos que falseó con títulos de graduación y cartas de admisión que eran mentira. Igual que el supuesto préstamo universitario que había recibido o la beca de 2.500 euros que le iban a conceder. ¿Cómo disimuló estas ausencias? Comprando libros de texto y viendo documentales para aparentar ser la estudiante modelo de farmacia que no era.

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Sus padres querían que estudiase Farmacia en Ryerson y aunque creyeron que así era, nunca llegó a la universidad©GettyImages

Obviamente, no compartía piso con ninguna compañera: lo hacía con su novio. Y llegado el momento de graduarse se inventó unos supuestos problemas de aforo para que sus padres no asistieran a un acto en el que ella no iba a estar. ¿Cómo subsistió todo este tiempo? Para su familia lo hacía gracias a su trabajo en un laboratorio, pero, en realidad, impartía clases de piano y trabajaba en un restaurante.

Dos intentos

Todo su castillo de naipes empezó a tambalearse cuando su madre y su padre empezaron a sospechar de Jennifer: descubrieron que no trabajaba en un hospital, la obligaron a dejar su empleo e instalaron un GPS en su coche. Lo que no pudieron rastrear fueron los planes que su hija tenía para ellos: al retomar su amistad con un amigo del instituto, Andrew Montemayor, éste le contó que quería matar a su padre y ella pensó en hacer lo mismo. No lo logró porque el sicario que contrataron se marchó con los 1.275 euros que le había pagado por hacer el encargo.

Tiempo después regresó con Daniel y juntos encontraron a una persona que se ofreció a cometer el crimen por 8.500 euros. Así las cosas, el 8 de noviembre de 2010, Jennifer abrió la puerta de su casa a los sicarios y a su novio: maniataron a la familia Pan y llevaron a la chica a la planta de arriba. Abajo se perpetró el crimen en el que la madre perdió la vida y el padre sobrevivió.

Cuando éste despertó del coma, se confirmaron las sospechas de las autoridades… a pesar de que Pan aseguró que sufría depresión y había planeado con los asesinos su muerte, pero ellos se confundieron y atacaron a sus progenitores. Una versión que no convenció ya que en 2014 fueron considerados culpables y condenados a cadena perpetua.

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