Leonard, el modesto dueño de un ultramarinos que amasó una fortuna a escondidas para donarla

Llevó un estilo de vida muy simple y ahorró la mayor parte de su dinero que luego legó

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12 de Octubre 2020 / 11:43 CEST

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Imagen de archivo de una tienda ultramarinos

© GettyImages

En el mundo deben de haber millones de humildes y modestos trabajadores que a su fallecimiento han dejado una fortuna para donar a varias causas solidarias. Leonard Gigowski fue una de estas personas. Dueño de una modesta tienda de ultramarinos en Milwaukee (EEUU), nadie imaginó que fuese millonario después de que dejase en herencia unos 11 millones de euros al servicio del colegio St. Thomas Mores High School, para financiar unas becas para futuros estudiantes del centro estudiantil.

“Casi me caigo de la silla”, dijo Mary McIntosh, presidenta de la escuela, al periódico local tras conocer la noticia de la millonaria donación. Leonard llevaba una vida simple, lejos de las extravagancias y ahorró parte de su dinero para dejarlo como legado para que futuras generaciones pudiesen estudiar en el mismo centro en el que el tuvo la oportunidad de formarse. Además, era muy ahorrador, si tenía que comprar unos zapatos más baratos que no eran tan cómodos, lo hacía solo para ahorrase un dólar.

Soltero y sin hijos, el dueño del ultramarinos murió a causa de un cáncer en 2015 y su herencia pasó una pequeña parte a su familia y la mayoría al St. Thomas Mores High School.

El dueño de un ultramarinos que se hizo millonario
Leonard, a la derecha, en una imagen©Legacy.com

Pero, ¿cómo consiguió amasar su fortuna en secreto? Según recoge el periódico local, Leonard fue cocinero en la 2GM y a su vuelta a Milwaukee, trabajó como carnicero en una cadena de supermercados. En este lugar se hizo con acciones de la compañía hasta que las vendió y decidió invertir el dinero. Gracias a esto creó su tienda de ultramarinos y junto a una discoteca y una escuela de baile- era un apasionado del baile- , además de otras propiedades cerca de la misma zona.

Se jubiló a los 75 años y con la ayuda de un bróker vendió sus propiedades. Gracias a su generosa donación se pueden financiar cerca de 131 becas a jóvenes cada año valorada en más de 300.000 euros.

LA SECRETARIA MILLONARIA

La historia de Leonard recuerda a la de Sylvia Bloom a a de la secretaria que ahorró una fortuna para legarla al servicio social Henry Street Settlement. Trabajó en la misma oficina durante 67 años y dedicó su vida a su empleo, hasta que se jubiló a los 96 años y murió poco después, en el año 2016.

Ninguno de los amigos ni familiares de Sylvia llegaron a sospechar jamás la cantidad de dinero que había acumulado a lo largo de los años, y es que no llevaba una vida de lujos.

Su sobrina, Jane Lockshin, contaba al ‘New York Time’ que Sylvia “era una secretaria en una era en la que ellas se hacían cargo de la vida de sus jefes, incluyendo sus inversiones personales”, así, ”cuando el jefe compraba acciones, ella las compraba por él, y luego hacía lo mismo a nombre propio, pero invirtiendo una mejor cantidad, dado su sueldo de secretaria”, relata Jane, que trabaja como tesorera de la junta de Henry Street Settlement y también es la persona designada para hacer cumplir la voluntad de su tía.