Jacob Barnett, el niño al que dijeron que solo aprendería a atarse los zapatos y estudia física cuántica desde los 11 años

Tiene síndrome de Asperger y, aunque un primer diagnóstico determinó que su capacidad intelectual era muy limitada, cuenta en realidad con un coeficiente superior al de Einstein

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05 de Octubre 2020 / 11:24 CEST

Jacob Barnett

A causa de un primer diagnóstico erróneo, Jacob fue matriculado en un centro de educación especial, donde se sintió tan limitado que dejó de hablar

© Jacob Barnett

Kristine Barnett se dio cuenta pronto de que su hijo, Jacob, aprendía de manera mucho más lenta que otros niños. En la escuela, además, le dijeron no solo que no podía seguir el ritmo de sus compañeros, sino que no avanzaría nunca, de modo que lo llevó al médico. Le diagnosticaron síndrome de Asperger y explicaron a Kristine que únicamente podría retener cuestiones básicas, como asearse o atarse los zapatos.

Tras la devastadora perspectiva de futuro que daban a Jacob, sus padres lo matricularon en un colegio de educación especial, donde el pequeño se frustró aún más y se aisló tanto en sí mismo que llegó incluso a dejar de hablar. A medida que iba creciendo y a pesar de ese aprendizaje lento, empezó a mostrar lo asombrosa que era su memoria, lo que incentivó un cambio de perspectiva en su madre que fue clave para reconocer el prodigio del niño.

Kristine dejó de preocuparse en lo que Jacob no sabía hacer para centrarse en aquello de lo que sí era capaz. El resultado fue espectacular; en tan solo una semana aprendió cálculo, álgebra, geometría y trigonometría. Y lo que es más sorprendente aún: lo hizo de manera autodidacta. En dos semanas más, ya sabía en su totalidad la materia de Matemáticas de toda la secundaria.

Jacob Barnett y su madre, Kristine
Jacob junto a su madre, que siempre confió en sus auténticas capacidades©Jacob Barnett

Después de estos avances, ajenos a la mayoría de los mortales, sus padres volvieron a llevarlo a especialistas y el resultado fue que… ¡es superdotado! Tiene un coeficiente intelectual de 170, superior al de Einstein. Su interés y sus logros se superaron tanto que se matriculó en la Universidad de Indiana en Física Cuántica. ¡Y únicamente tenía 11 años!

A los 14 comenzó el doctorado y pasó a ser profesor adjunto en el mismo centro universitario en el que estudiaba. Para entonces, ya hablaba también cuatro idiomas. Cuando su caso se fue conociendo, pasó incluso a dar conferencias motivacionales en la prestigiosa organización TED, en la que también difunden su experiencia los más reputados profesionales de todos los ámbitos.

En la actualidad, Jacob trabaja en la Pardue University (en Indianápolis, Estados Unidos), una institución pública de gran prestigio dedicada a la investigación científica. El suyo es un ejemplo de superación personal del que todo el mundo puede aprender porque, aunque la mayoría no tenga un coeficiente intelectual tan alto, siempre habrá muchos más éxitos si nos centramos en la capacidades y no en las limitaciones.