Muere Mercedes Barcha, viuda de Gabriel García Márquez, a los 87 años

Conocida como ‘La Gaba’, fue el mayor apoyo del escritor y Premio Nobel

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16 de Agosto 2020 / 12:12 CEST

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Mercedes Barcha, viuda de Gabriel garcía Márquez

© GettyImages

“Con mucha tristeza me entero de la muerte de Mercedes Barcha, mujer tenaz y generosa. Cómplice indiscutible de Gabo, madre de Rodrigo y Gonzalo. Nuestro más sentido pésame, vuelan mariposas amarillas”, escribió en Twitter la secretaria de Cultura de México, Alejandra Fausto. Mercedes Barcha falleció este sábado en México a los 87 años de edad y era conocida como ‘La Gaba’. La triste noticia de su muerte ha sido también confirmada por la Fundación que creó el Premio Nobel de Literatura.

Barcha, de ascendencia egipcia, nació en 1932 en Magangué, en el norte de Colombia y era la mayor de seis hermanos. Tenía tan solo 9 años cuando conoció a Gabriel, él 13, en un pueblo del Caribe durante unas vacaciones. En 1958 contrajeron matrimonio en Barranquilla y tuvieron dos hijos, Rodrigo y Gonzalo.

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Gabriel y Mercedes©GettyImages

Ella fue una figura indiscutible en la carrera del escritor, siempre se mantuvo a su lado, motivándolo en su labor literaria y jugó un papel clave en el desarrollo de la novela “Cien años de soledad”. Entre las muchas de las anécdotas que hay, está la de que Mercedes tuvo que empeñar las joyas familiares para que Gabo pudiera encerrarse a escribir su novela más conocida.

En una entrevista Márquez contó las dificultades que pasaron para conseguir enviar la obra a su editorial en Buenos Aires. Puesto que el voluminoso manuscrito de casi 700 páginas pesaba mucho y no tenían el dinero suficiente para pagarlo, así que dividieron el libro a la mitad y solo pagaron por esas parte. “Pesaron hasta 45 pesos y estaban hojas como quien corta carne. Cuando llegó a 45 pesos agarré esas hojas, las envolví y las mandé y nos quedamos con el resto. Entonces nos fuimos a la casa y Mercedes sacó lo último que faltaba por empeñar, que era el calentador que yo usaba para escribir -porque yo puedo escribir en cualquier circunstancia menos con frío-, el secador que usaba para la cabeza y la batidora, se fue con eso al Monte de Piedad y le dieron unos 50 pesos”, dijo Gabriel.

Regresaron y con lo que faltaba de la novela para enviarlo. Mercedes pagó con sus 50 pesos y le devolvieron dos. A su salida él le dijo: “Lo único que falta ahora es que la novela sea mala”.

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