El aeropuerto fantasma nigeriano, la tercera estafa más grande de la historia... que destapó el Banco Santander

Emmanuel Nwude consiguió convencer al brasileño Nelson Sakaguchi para que invirtiera en una infraestructura que no existía

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28 de Julio 2020 / 13:34 CEST

Orquestó una estafa en torno a un aeropuerto que no existía

Se hizo pasar por Gobernador del Banco de Nigeria y por miembro de un ministerio que no existía

© GTres

La tercera estafa más grande de la historia tiene los ingredientes perfectos para parecer una ficción policiaca, pero no lo es. Ocurrió de verdad, estuvo protagonizada por un nigeriano, un brasileño y el Banco Santander tuvo un papel destacado al dar un sorprendente giro de guión tras descubrir ‘el pastel’. Todo comenzó con un aeropuerto que no existía y un fax.

Corría el año 1995 cuando Emmanuel Nwude utilizó los conocimientos que había adquirido como trabajador del Union Bank de Nigeria. Durante esa etapa había tenido acceso a una serie de documentos e información privilegiada, un trampolín que le valió para hacerse pasar por Paul Ogwuma, Gobernador del Banco de Nigeria. Con la apropiación de esta identidad y una falsa promesa acerca de un aeropuerto que no existía engañó a Nelson Sakaguchi.

Un encuentro en Londres

¿Quién es el segundo personaje de esta rocambolesca historia? Un trabajador del Banco Noroeste de Brasil, que recibió un fax con una interesante oferta: invertir en la construcción de una base aérea que estaría ubicada en la capital del país, Abuya. A cambio, recibiría una comisión de 8,5 millones de euros. No se lo pensó dos veces y cogió un avión rumbo a Londres.

Airplanes at the airport at sunrise
La construcción del supuesto aeropuerto le proporcionaría a Nelson una comisión de 8,5 millones©GettyImages

Allí le esperaba Nwude acompañado por dos hombres y una mujer. A estas alturas, además de Gobernador del Banco de Nigeria también era director de presupuestos y planificación del Ministerio de Aviación… una administración que no existía. Sakaguchi les dio 30.000 euros en metálico y, cuando regresó a Brasil, les mandó otros 4 millones de euros, una transferencia que hizo a través de bancos suizos y entidades de otros países. El envío no terminó ahí: a lo largo de tres años les hizo llegar 162 millones de euros.

Aparece el Banco Santander

A Emmanuel Nwude y a sus cómplices el plan les había salido redondo hasta que en 1997 el Banco Santander quiso comprar el banco brasileño en el que trabajaba Nelson. En ese momento descubrieron que dos quintos de los fondos del banco estaban distribuidos en varias cuentas de las Islas Caimán: el engaño había quedado al descubierto.

Sakaguchi confesó que había usado dinero de la entidad para invertir en un aeropuerto nigeriano que no existía y, aunque se habla de una estafa de 206 millones de euros, las cifras nunca se hicieron oficiales. Nwude y compañía fueron detenidos y enviados a la cárcel, ya que se les acusaba de 86 casos de fraude y 15 de soborno.

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