De crear ‘Frozen’ a dirigir el imperio Disney: Jennifer Lee, marcada por una trágica historia

La trayectoria profesional de la actual directora creativa de los Walt Disney Animation Studios viene marcada por un suceso en el que se inspiraría para crear la mítica película de animación

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23 de Junio 2020 / 18:51 CEST

Jennifer Lee perdió al amor de su vida cuando este tenía tan solo 20 años y superó el duro trance gracias al incondicional apoyo de su hermana

© GettyImages

Jennifer Lee no es una princesa al uso. No es descendiente de reyes ni tiene sangre azul, pero se ha convertido en toda una emperatriz (del reino de Disney) por mérito propio tras un trágico suceso que marcó su vida y que daría lugar a una de las historias más fascinantes de la factoría: Frozen. Como Elsa, la protagonista, Jennifer se alejó durante muchos años de su hermana, Amy, y se reconciliaron cuando murió de manera repentina quien fuera el amor de su vida.

El distanciamiento vino tras el divorcio de sus padres cuando ambas eran tan solo unas niñas. Las dos se fueron a vivir con su madre, pero Jennifer se aisló, refugiándose en la que ya era su gran pasión: el arte. Amy, por su parte, parecía despertar más la admiración de los progenitores, lo que las acabó separando del todo.

Mucho después, el novio de Jennifer murió ahogado en un accidente mientras nadaba. El joven apenas tenía 20 años. En aquellos duros momentos, Amy volvió a su lado para apoyarla. “Era como si la hubiera perdido y de repente llegamos al mismo lugar juntas”, explicaba Lee durante la promoción de la película.

Gracias a eso, recuperó la fuerza que necesitaba y retomó todo aquello que había ido postergando. Volvió a la Universidad para estudiar cine y rehízo su vida junto a Robert Joseph Monn, con quien se casó y tuvo a su hija, Agatha. Fue complicado estudiar durante el embarazo y más aún tras dar a luz, pero su persistencia la llevó a conseguir su objetivo y se graduó.

Jennifer Lee consiguió el Oscar para ‘Frozen’ como mejor película de animación en 2013 ©GettyImages

En medio conoció a Philip Johnston, un compañero de clase que le ofrecería el trabajo que lo cambiaría todo. Era guionista de Rompe Ralph, un film animado de Disney, y le preguntó si quería participar en la elaboración del guion. Jennifer no lo dudó ni un instante y se embarcó en el proyecto.

Después, el entonces creador ejecutivo de la compañía, John Lasseter, le propondría dirigir y coescribir Frozen. Fue entonces cuando rememoró los momentos más amargos y más cruciales de su vida y reelaboró el cuento La reina de las Nieves, de Hans Christian Andersen, inspirándose en la historia de distanciamiento y reencuentro con su propia hermana.

Su estilo fresco y desenfadado (y el Oscar que ganó por el film animado) metieron de lleno a la mítica compañía en una nueva era de personajes femeninos empoderados y a ella la avalaron profesionalmente. Unos años después, todo ese bagaje culminó en su nombramiento como directora creativa de los Walt Disney Animation Studios. La primera mujer en ostentar este cargo, todo un hito en una empresa de una marcada trayectoria patriarcal.