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De no saber leer ni escribir a prestigiosa cirujana: así rompió Mamitu Gashe con su duro pasado

Obligada a casarse a los 14 años, nunca fue a la escuela, pero ha salvado la vida de miles de mujeres que no podían costearse una operación

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18 de Junio 2020 / 18:38 CEST

Mamitu Gashe

Mamitu Gashe ha salvado la vida de miles de mujeres en situación económica precaria a las que ha operado

© GettyImages

Mamitu Gashe tuvo que casarse con tan solo 14 años con un hombre 10 años mayor que ella porque sus padres, residentes en una pequeña aldea de Etiopía, así lo habían decidido. A pesar de ser un matrimonio concertado, se sentía feliz con su marido cuando, dos años después, se quedó embarazada. Todo cambió en el momento del parto, un duro trance en el que perdió al bebé y que le acarreó un grave problema de salud que acabaría provocando que su vida diera un giro de 180 grados.

Después de varios días, el intenso dolor físico de Mamitu era cada vez mayor. Tras el alumbramiento fallido, se le formó una fístula obstétrica (un orificio entre el canal del parto y el recto o la vejiga) que no paraba de crecer. “Además de los dolores, tampoco podía controlar mi vejiga ni evitar defecar”, explicaba la mujer en una entrevista en el programa Outlook, de la radio de la BBC. “Era vergonzoso”.

Finalmente, tuvo que ser trasladada al hospital Princess Tsehai, que regentaban en Addis Abeba, la capital etíope, un matrimonio australiano de prestigiosos doctores especializados en fístulas obstétricas, Reg y Catherine Hamlin. De manera altruista, la operaron y la cuidaron hasta que se recuperó del todo.

Los Hamlin serían los grandes artífices del cambio radical de Mamitu. La acogieron y le dieron un trabajo. Comenzó limpiando las habitaciones del centro hospitalario, pero no dejaba de observar la cuidadosa labor de los médicos.

  

Mostraba tanto interés, que le fueron enseñando a llevar a cabo determinados cuidados a los enfermos, hasta que un día le dejaron incluso entrar en un quirófano. Al principio no podía hacer nada, solo mirar, pero acabó aprendiendo tanto que también accedieron a instruirle sobre cómo abrir y cerrar incisiones.

Mamitu no sabía leer ni escribir y, aún así, su talento era tal que finalmente aprendió a practicar una cirugía. Poco después, los Hamlin fundaron otro hospital en Addis Abeba y allí ya formó parte del equipo de cirujanos, operando a mujeres que, como a ella, se les ha formado una fístula obstétrica a causa de un parto complicado.

“Mi problema era que no había tenido ninguna educación formal, no había ido a la escuela, así que no sabía leer ni escribir”, indica Gashe. “Todo lo que sabía me lo habían enseñado los Hemlin”.

Decidió romper con la tradición familiar y con su matrimonio y abandonó la aldea para residir en la gran ciudad y dedicarse de lleno a su nueva profesión. No ha vuelto a casarse ni ha tenido hijos. “Todas las pacientes aquí son como mis hijas“, comenta.

Desde entonces, seis décadas después, ha salvado la vida de miles de mujeres en una situación económica precaria que no se hubieran podido costear una operación semejante. Su impecable trabajo le ha supuesto ser reconocida internacionalmente en este campo de la cirugía.