¿Qué es el pasaporte inmunitario y por qué está generando tanto debate?

Se trataría de un documento que recibirían aquellas personas que se han recuperado del coronavirus y han dado positivo por anticuerpos

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26 de Mayo 2020 / 13:43 CEST

Pasaporte de Inmunidad, ¿sí o no?

La OMS recalca que los anticuerpos pueden no proteger de una segunda infección

© GettyImages

El mundo ha vivido un giro de 180 grados con la llegada del coronavirus y tras el confinamiento, empezamos a ser conscientes de cómo será esa nueva normalidad. Hay un sinfín de propuestas con las que se pretende hacer más segura nuestra vida y entre todas ellas encontramos una que ha abierto un intenso debate: el pasaporte inmunitario.

Lo cierto es que todos nosotros tenemos uno aunque no le hagamos mucho caso: se trata de la cartilla de vacunación. No reparamos en este documento porque a la hora de hacer vida normal no lo usamos y no nos impide socializar, viajar o regresar al trabajo. El concepto del pasaporte inmunitario no sería muy diferente: un certificado para aquellas personas que se han recuperado y han dado positivo por anticuerpos.

Hasta aquí las diferencias son mínimas. La clave la encontramos en que la obtención de este pasaporte implicaría menos restricciones para su poseedor, pero, al mismo tiempo, restringiría los Derechos Humanos, aumentaría la discriminación y amenazaría la salud pública. A esto hay que añadir que la Organización Mundial de la Salud ya ha advertido que estos documentos no suponen una garantía: “Hoy en día no existen evidencias de que las personas que se han recuperado del coronavirus y tienen anticuerpos están protegidas de una segunda infección”.

Un sanitario con una prueba de Covid-19
El pasaporte puede provocar muchas desigualdades©GettyImages

Las pruebas

Por otro lado y teniendo siempre en cuenta que todo lo que rodea al coronavirus está en constante evolución, los científicos no saben si todos los pacientes recuperados producen suficientes anticuerpos para garantizar una protección futura o cuánto duraría esa inmunidad. Las estimaciones actuales sugieren que podrían estar a salvo durante uno o dos años, aunque este período podría ser más corto.

Los que no ven con bueno ojos este tipo de documentos recuerdan, además, que la baja especificidad de algunas pruebas causan falsos positivos y puede conducir a las personas a pensar que son inmunes cuando no lo son. La baja sensibilidad de otras genera negativos que no son reales provocando que personas potencialmente inmunes puedan ser etiquetadas incorrectamente como no inmunes.

Tubo de test de Covid-19
Se necesitarían millones de pruebas para crear este sistema©GettyImages

La privacidad

Al hilo de esto, serían necesarias millones de pruebas serológicas para contar con un programa de certificación de inmunidad. El mínimo es de dos pruebas por persona y sería necesario repetirlas en el transcurso de un año para garantizar la inmunidad continua. Y todo esto teniendo en cuenta que muchos ciudadanos puede que no tengan acceso a ellas.

Otro de los puntos de debate es la privacidad de las personas ya que el pasaporte inmunitario implicaría un sistema de identificación y monitoreo, la vulnerabilidad frente a una falsificación y otros problemas de índole social como el aumento del riesgo de discriminación para las minorías, el etiquetado de las personas basándose en la enfermedad o las desigualdades sociales y financieras.