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Daniel, el ingeniero confinado en un hotel de lujo y dedicado a abrir 1.400 grifos en un día

Se trata del Hotel W, uno de los más populares de Barcelona por estar ubicado en el emblemático edificio de ‘La vela’

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21 de Mayo 2020 / 18:23 CEST

Daniel Ordóñez es el director de ingeniería del Hotel W Barcelona, de cinco estrellas

© GettyImages

Daniel Ordóñez es el director de ingeniería del hotel W de Barcelona, conocido como La vela, en el que lleva confinado desde el pasado 17 de marzo para comprobar que, aunque sin huéspedes ni personal, todo funciona correctamente de cara a la reapertura. Entre otras cosas, una de sus funciones es abrir los 1.400 grifos que hay en todo el edificio cada cinco días. “Cada grifo tiene que estar en funcionamiento unos cinco minutos, por lo que la tarea me lleva un día completo”, explica en una entrevista a The New York Times. ”Probablemente sea la parte más aburrida de mi trabajo, pero es necesario”.

La importancia de esa extraña tarea radica en que la legionela es “una bacteria que se genera en el agua cuando se queda estancada” y que puede acabar provocando neumonía, por lo que abrir los grifos es esencial. Además, desempeña otras funciones, como revisar todos los equipos técnicos, la piscina...

Lo mejor de esta situación es disponer de un hotel de lujo prácticamente para él solo. Aunque solo son unos pocos, hay otros trabajadores en las instalaciones, pero Daniel disfruta en exclusividad de la planta 24, la penúltima del edificio. Las vistas son únicas desde allí.

El Hotel W Barcelona, vacío por el confinamiento a causa de la pandemia de coronavirus©GettyImages

También anda a sus anchas por la enorme cocina del hotel (una lástima que no sea un cocinillas) y por el gimnasio. A él sí le saca partido y aprovecha la maquinaria para hacer ejercicios de rehabilitación que necesita.

A sus 37 años, esta curiosa estancia se ha alargado más de lo que pensaba, si bien le ha servido “para conectarse” con lo que está ocurriendo fuera. Reconoce que hay quien le ha comentado que es envidiable la experiencia que está viviendo, a lo que él responde que, cuando toca “día de grifos, no es tan divertido”.