La agradable prohibición de la alcaldesa de un pueblo de León para ayudar a sus vecinos a sobrellevar el aislamiento

Consciente de que la situación no es fácil, en el escrito declara que se ha abierto “una época de magia” en La Pola de Gordón

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20 de Abril 2020 / 15:22 CEST

El objetivo es ayudar a los vecinos a que su día a día sea más fácil

La magia se ha instalado en el La Pola de Gordón por orden de la alcaldesa.

© Facebook

La imposibilidad de salir a la calle y la obligación de permanecer en casa debido al Estado de Alarma decretado a causa del coronavirus hace que, a veces, la convivencia sea algo más complicada de lo normal. Son muchas las maneras que podemos encontrar para intentar que el día a día sea más llevadero, pero en La Pola de Gordón (León) la solución llega directamente desde el ayuntamiento: les ha prohibido enfadarse.

La alcaldesa de este pueblo castellanoleonés es consciente de que enfadarse con aquellas personas con las que compartimos el confinamiento no ayuda ni arregla la situación excepcional que vivimos. Por ello ha publicado un decreto a través de las redes sociales del consistorio en el que declara la apertura de “la época de la magia y queda totalmente prohibido enfadarse dentro del término municipal de La Pola de Gordón”.

El objetivo es ayudar a los vecinos a que su día a día sea más fácil
Parte del decreto con las nuevas y peculiares normas.©Facebook

De esta manera pretende impedir los tenga malos hábitos de comportamiento al mismo tiempo que buscar fomentar que los vecinos rompan “con todos los viejos defectos para abrir paso a un mundo diferente; al futuro, la inocencia y la alegría dejando atrás el egoísmo para cambiarlo por solidaridad y el bien común”.

Los más pequeños

Y para ello pone de ejemplo a los niños de la localidad. De ellos destaca, además, “lo bien se están portando y la alegría que están repartiendo a sus familias”. No son los únicos que tienen hueco en la misiva de la alcaldesa: “Los jóvenes siguen siendo muy amigos de sus amigos y no han perdido su frescura y espontaneidad pese a que trabajan duro para conseguir que todo el trabajo que los profes les hacen llegar esté finalizado a tiempo y con mucha calidad”.

El decreto añade una responsabilidad que todos los habitantes deberán cumplir cuando finalice el confinamiento: “Recordar cada noche cuánto deseamos pasear, abrazar, tomar un café con amigos, disfrutar de la primavera en nuestros montes con nuestros hijos y cada mañana que la vida puede cambiar en un segundo. Por ello, saborearemos cada nota musical en compañía, cada mirada amable, cada sonrisa amiga”.