Médicos metidos a políticos que recuperan la bata por el coronavirus

Miembros de la Asamblea de Madrid se encuentran a día de hoy en primera fila frente a la pandemia

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19 de Abril 2020 / 00:00 CEST EFE

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Trabajan sin descanso para vencer a l virus desde las ucis y hospitales de campaña.

© pixa

Son varios los diputados de la Asamblea de Madrid que, pese a ser conocidos por su labor política, ante todo son médicos, una vocación que ha cobrado más peso que nunca en el actual contexto de crisis sanitaria , que ha llevado a algunos de ellos a vivir los momentos más difíciles de su carrera profesional. “Sentimos una mezcla de responsabilidad, por estar siendo útiles, y de impotencia, por no llegar a todo el mundo y no poder hacer la mejor medicina”, declara a Efe Mónica García, de Más Madrid, anestesista en el hospital Doce de Octubre, donde ha conocido la cara más amarga de una pandemia que ya se ha cobrado más de 6.000 vidas en la región, según el recuento del Ministerio de Sanidad.

Una experiencia similar vive Eduardo Raboso, diputado del PP y otorrinolaringólogo del hospital de La Princesa, estos días más lo segundo que lo primero, y quien confiesa que “para los profesionales esto está siendo terrible, y dejará un recuerdo imborrable”. La suya es una doble visión, médica y política, de la crisis sanitaria. Y, si bien los hechos que narran son similares, divergen en sus interpretaciones de las causas: los diagnósticos varían según el color del partido por mucho que haya una bata blanca de por medio.

UNA GRAN CARGA EMOCIONAL

En lo que ambos coinciden es en subrayar el trauma que dejará la pandemia. García destaca que “la parte emocional está siendo lo más duro de todo esto”, sobre todo por tener que lidiar con pacientes que ”están solos”, lo cual ha implicado ”una carga emocional muy importante”.

Para ella, frente a “la parte más triste” de la crisis, que constituyen ”la soledad” y la muerte de pacientes, está como contrapartida ”la empatía” y ”la red de solidaridad” que ha ido surgiendo. ”Esto ha sido una hecatombe, hemos vivido escenas dramáticas (...) intento no evocar recuerdos porque si lo hago se me saltan las lágrimas”, reconoce Raboso, quien no escatima elogios para sus compañeros de servicio: ”Todos tenemos miedo, pero no les he visto titubear jamás mientras se jugaban su salud, la de sus familias y hasta sus propias vidas”.

Ahora, su mayor temor es que el ritmo de contagio “se reactive” en las próximas semanas o meses: avisa de que ”la situación no está controlada bajo ningún concepto”, y de que ”o conseguimos limpiar los hospitales de pacientes contagiados, o nos veremos otra vez en las mismas”.

RESPONSABLES, SEGÚN QUIÉN MIRE

A la hora de depurar responsabilidades, los relatos divergen: para García, la respuesta sanitaria a la pandemia ha estado lastrada por el “modelo neoliberal” impuesto por el PP en las últimas décadas, mientras que Raboso pone el foco en el Gobierno de Pedro Sánchez. ”Partimos de unas plantillas que ya estaban en el límite”, denuncia García, quien lamenta que no existiera ”un plan de contingencia en Recursos Humanos” que contemplara una situación así y afirma que, debido a las ”oxidadas” cadenas de mando en el seno de la Consejería de Sanidad, ”ha imperado la autogestión” en los centros hospitalarios.

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Foto de familia de los médicos.©Comunidad de Madrid

Respecto a las carencias de material de protección, la diputada recuerda que las compras “son competencia de las comunidades autónomas, aunque el Gobierno haga otras”, y considera que la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso ha practicado ”la táctica del avestruz: no salir y dejar que quien esté expuesto sea el Gobierno de la nación”.

También critica el hospital provisional instalado en Ifema, al verlo como “un proyecto más efectista que efectivo” y que ha implicado el ”desmantelamiento” del servicio de Atención Primaria. En cambio, Raboso defiende que ”si salimos de esta habrá sido por maniobras como la apertura de hoteles medicalizados o la hazaña de Ifema, que pasará a la historia de la medicina de este país”. ”He visto pelear al Ejecutivo autonómico de forma desesperada”, afirma el ‘popular’, quien asevera que la Comunidad ha sido ”constantemente zancadilleada” desde Moncloa y que, por parte de Sánchez, ”las decisiones se han tomado tremendamente tarde”. A juicio del parlamentario, el comportamiento del Gobierno nacional ”se recordará históricamente como profundamente negativo”.

DESDE LA BARRERA

García y Raboso no son los únicos médicos con escaño en la Asamblea. Comparten profesión con, entre otros, José Manuel Freire (PSOE) o Gádor Joya (Vox), aunque en la actualidad ninguno ejerce, él (neumólogo) por estar jubilado y ella (pediatra) por estar adscrita al régimen de dedicación exclusiva como diputada. Ambos se han ofrecido como voluntarios para ayudar en Ifema, pero según dicen a Efe no han recibido respuesta por el momento. Mientras, continúan su labor en la retaguardia, recopilando las reivindicaciones y quejas de sus compañeros y estudiando el comportamiento de la pandemia.

“Mis compañeros me trasladan una realidad muy dura, absolutamente novedosa e inesperada, que tiene que ver con la alta concentración de pacientes y también con la sorprendente gravedad de algunos, entre ellos médicos (...) desde el punto de vista emocional se han tenido que implicar de una manera muy diferente a la normal”, cuenta Freire.

El parlamentario insiste en que “en relación con la magnitud del problema al que nos enfrentamos, nadie ha acertado”, y que aunque ”tanto en Madrid como en el resto de España se podían haber tomado otras medidas” ahora toca ”remar todos en la misma dirección” y ”guardar las criticas y los análisis para cuando haya pasado la tormenta”.

“Los profesionales se han sentido un poco abandonados”, lamenta, por su parte, Gádor Joya, quien destaca: ”No ha habido un solo compañero que me haya dicho que en su hospital o centro hayan tenido protección para todo el mundo”. Hacer ”un diagnóstico claro”, diseñar una ”estrategia de contención” y rendir cuentas ”desde un punto de vista constructivo” son, a juicio de la diputada, las prioridades actuales en la batalla contra el virus, y concluye con una advertencia severa: ”Lo que estamos viendo en los hospitales y en las UCI es sólo la punta del iceberg”.