El esperado aumento de test reajusta los datos por coronavirus tras la Semana Santa

Los próximos días serán decisivos para las autoridades sanitarias ya que podrían ‘doblegar’ la curva pese al aumento de positivos por el uso de test de forma masiva

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16 de Abril 2020 / 18:38 CEST EFE

Personal sanitario español desinfectándose por el coronavirus

Desde el inicio de la pandemia en España han muerto hasta la fecha un total de 18.579 personas

© Efe

Los datos que marcan la evolución de la epidemia de coronavirus en España se han reajustado este miércoles con 523 muertes y 5.092 contagios, debido a la Semana Santa, al aumento de los test y a la incorporación de los positivos asintomáticos, a la espera de la evolución de los próximos días, considerados decisivos por las autoridades sanitarias para terminar esta semana de doblegar la curva. Aplanar esa curva implica llegar a un grado mínimo de reproducción de la enfermedad, condición fundamental para reajustar las medidas que permitan en unas semanas dejar de forma progresiva el confinamiento, en cuya planificación trabaja un equipo gubernamental y de expertos, mirando a Europa y a los primeros países que han comenzado a hacerlo.

Frente a esos escenarios, la pugna y los reproches no cesan en la platea política, como se ha podido comprobar esta jornada en la sesión de control al Gobierno, cuyo presidente, Pedro Sánchez, ha decidido mantener la ronda de contactos para un pacto de reconstrucción mientras cierra su reunión con el líder del PP, Pablo Casado, para la próxima semana.

REAJUSTE DE DATOS

Las muertes han descendido ligeramente, aunque siguen por encima de las 500 diarias hasta sumar 18.579, pero han aumentado los contagios, que ya son 177.633, lo que en principio entra dentro de lo previsto, según ha remarcado el director del centro de alertas sanitarias, Fernando Simón, que ha insistido en que seguirán repuntando debido a que cada vez se hacen más pruebas diagnósticas.

Ese incremento de las infecciones respecto al martes (3.450), que eleva la tasa desde el 1,8 al 2,9 por ciento, coincide con el recuento desigual por territorios al haber sido festivo el lunes en nueve autonomías -como sucede los fines de semana- y con la notificación desde este jueves de las personas contagiadas sin síntomas, como las 169 comunicadas por Andalucía. Simón ha dicho que la evolución de la curva va a ser “difícilmente interpretable” en los próximos ”dos o tres días” porque las comunidades autónomas están intensificando los test y muchas están usando pruebas serológicas para detectar casos que han desarrollado inmunidad, muchos de los cuales han podido ser asintomáticos.

Personal sanitario en España realizando PRC
Por el momento, el Gobierno descarta acabar con el confinamiento general hasta disponer de resultados que esclarezcan el alcance del contagio en la población española©GettyImages

Donde no habrá cambios para medir la evolución de la pandemia es en las hospitalizaciones, que en las últimas 24 horas fueron 940 - por primera vez por debajo del 2 por ciento (1,6 %)- , en las ucis -73 ingresos, menos también del 2 %- y en las altas, que hoy sumaron 3.349 más y ya son 70.853. Los profesionales sanitarios infectados por la COVID-19 siguen aumentando, con casi 900 más este martes (27.558 en total), si bien Sanidad precisa que una gran parte han vuelto ya al trabajo, tras pasar la mayoría el periodo de catorce días y dar negativo.

REAJUSTE DE MEDIDAS

“La epidemia continúa hacia abajo, pero esto no implica que el riesgo haya acabado”, ha señalado Simón en su comparecencia diaria, en la que ha planteado que la reducción de la transmisibilidad del virus permitirá relajar algunas de las estrictas medidas de restricción de la movilidad y distanciamiento social a las que se atribuye el descenso de la curva. Desde el inicio han “estado sobre la mesa”, ha añadido, medidas de desescalada como permitir salir a los menores acompañados de un solo progenitor”, si bien lo cierto es que esas decisiones habrá que tomarlas siempre en función de cómo evoluciona la epidemia”.

Esa decisión, que hay unanimidad para que sea gradual y escalonada, le corresponde adoptarla al Gobierno, a partir de los informes del equipo designado para esta tarea, que se apoyará en los resultados de la encuesta de seroprevalencia que comenzará sus trabajos de campo la próxima semana para conocer el alcance de la epidemia y su impacto territorial.

Algunas de esas posibles medidas ya las ha tomado Italia, que desde esta semana permite abrir librerías y tiendas de ropa para niños; Austria, que ya ha reabierto pequeños comercios de menos de 400 metros cuadrados o algunos de los parques más emblemáticos de Viena; Dinamarca, con las guarderías y escuelas funcionando; o la República Checa, donde se puede comprar en muchos comercios o acudir a centros de deporte al aire libre.

Para comenzar a relajar el confinamiento es necesario, además de reducir al mínimo la epidemia, que se cumplan determinados requisitos, entre ellos el de asegurar que las estructuras sanitarias están preparadas para hacer frente a cualquier rebrote, más allá del mantenimiento de la llamada distancia social que, según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard, podrían prolongarse hasta 2022, aunque sea de forma intermitente.

REAJUSTE DE INCÓGNITAS

Todavía es una incógnita lo que se hará y cuándo se podrá hacer, al contrario de lo que no se hará y no se podrá hacer, como terminar el curso escolar, después de que este miércoles el Gobierno y las comunidades autónomas hayan decidido que finalice en junio, aunque se puedan organizar actividades de refuerzo en el periodo estival, “en formas diversas y combinadas con actividades lúdicas”, y que la repetición sea una medida muy excepcional. También hay muchas incógnitas todavía sobre el comportamiento del coronavirus, sobre cómo afectará a su desarrollo la subida de temperatura de los próximos meses, sobre la inmunidad, sobre los tratamientos que se estudian en numerosos países o las vacunas que se proyectan en la mayor movilización científica de la historia.

Menos incógnitas hay en el terreno económico, donde se da por descontada una crisis a la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue pintando de negro, hoy con el dato de la deuda y del déficit público que, en el caso de España, se proyecta hasta el 113 % del PIB y el 9,5 % respectivamente.

Los malos augurios de la economía y la dependencia de un turismo sin horizonte a corto y medio plazo, con las repercusiones directas sobre empleo, parecen jugar a favor de un pacto entre los distintos partidos políticos, pero de momento hay más reproches y críticas que palabras templadas y avances, como se ha podido comprobar hoy mismo en la sesión de control al Gobierno en el Congreso