Un trabajo sin descanso ahora aún más precario: los sanitarios siguen en un segundo plano

Una doctora de un hospital madrileño confiesa a ‘Tu Otro Diario’ que lo único que les consuela es ‘el aplauso de las 8 de la tarde’

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15 de Abril 2020 / 19:55 CEST ELENA VILLEGAS

La precariedad laboral que los sanitarios arrastran desde hace años, es ahora más patente, con falta de personal, de material de protección y de test para el Covid-19
Un trabajo sin descanso ahora aún más precario: los sanitarios siguen en un segundo plano © GettyImages

“Por todos los recortes previos en Sanidad, muchísimos médicos y enfermeras se han ido a otros países a trabajar y ahora nos vemos como nos vemos”, explica a Tu Otro Diario una doctora de un hospital madrileño que prefiere mantenerse en el anonimato. En la pandemia, ha quedado patente la labor esencial de los sanitarios en la sociedad, pero aun en estas circunstancias sus condiciones laborales han empeorado: más expuestos, con miedo y trabajando muchas más horas que no se remuneran según lo establecido.

“Se están fomentando ayudas para un montón de sectores”, comenta nuestra entrevistada, ”y debe ser así porque esta crisis está repercutiendo en muchos aspectos”, pero no entiende que se siga sin pensar en este gremio, que viene siendo muy castigado desde hace años. “Solamente tenemos el consuelo del aplauso de las 8 de la tarde, lo único que te hace tirar para adelante”.

Médicos y enfermeras con el equipo de protección al completo que aún faltan en muchos hospitales españoles
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La escasez del personal, provocada tanto por la marcha de profesionales de nuestro país estos años de atrás como por la expansión del coronavirus, está causando estragos. Aunque no les dan cifras oficiales, la doctora calcula que solo en su hospital hay unas 90 personas de baja y es “muy complicado contratar” a otros profesionales “porque no hay”.

“Solamente tenemos el consuelo del aplauso de las 8 de la tarde”

En esta situación, “nos ayudamos unos a otros”. Pone como ejemplo que los fisios y los logopedas, que ahora no pueden desempeñar sus tareas habituales, “suben a las plantas a ayudar a las enfermeras”, mientras el resto del personal ”está haciendo batas con bolsas de basura”.

Este, el de la falta de material, sigue siendo a día de hoy un problema. “Nosotros, y sobre todo las enfermeras y las auxiliares, seguimos pasando visita con bolsas de basura”. Ya disponen de mascarillas y de guantes suficientes, pero aún no tienen EPIs, los equipos de protección individual, para todos, a pesar de ser tan necesarios para protegerse (y, en consecuencia, para proteger a sus pacientes) del coronavirus. “Llevamos ya meses trabajando en unas condiciones peligrosas”.

A esto hay que sumar los test del Covid-19. “Nos prometieron que nos iban a hacer las pruebas a todo el personal sanitario y no nos las hacen” a no ser que “ya estés malo en tu casa”. “Yo ahora mismo no sé si soy positiva y si puedo contagiar en mi casa”, dice, “a otros compañeros o a pacientes”.

Un sanitario lleva una tablet a un paciente para que pueda ver y hablar con su familia
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“Estamos muy cansados” a causa del exceso de trabajo, comenta. “Estamos haciendo guardias de dos en dos y sin descansar, prácticamente, ni fines de semana”. Reconoce que a veces sienten miedo: “no sabes si te duelen las piernas por llevar tantas horas trabajando o porque te has contagiado”.

“Seguimos pasando visita con bolsas de basura”

“No nos han pagado ni las horas extra”, dice la doctora. “Somos conscientes de esta situación y lo estamos dando todo, pero pedimos que las condiciones de nuestro trabajo sean las mejores posibles”.

Lo más “frustrante”, sin embargo, es ver que los pacientes no pueden estar acompañados por sus familiares. Por eso, se vuelcan más que nunca y les dejan sus propios móviles o tablets para que puedan hablar con ellos, aunque en personas más mayores, “muchas de ellas con demencia, es más complicado”.

“Yo llamo todos los días para informar” a las familias, aunque sean muchos, y la gente “lo agradece muchísimo” e incluso terminan dándole ánimo a ella.