Un mes sin abrazos, ¿por qué nos hacen tanta falta?

En estos tiempos de coronavirus el contacto físico se ha vuelto muy limitado

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14 de Abril 2020 / 09:45 CEST

Affectionate grandmother and granddaughter hugging on the beach

España cumple hoy un mes de encierro y la falta de afecto comienza a pasar factura

© GettyImages

Estamos acostumbrados al contacto físico, a saludarnos estrechando la mano, a reencontrarnos y darnos dos besos e incluso a abrazarnos, sin embargo, desde hace un mes esos gestos de afecto y cariño han quedado relegados a un segundo plano. En estos tiempos de coronavirus, el contacto es muy limitado y eso es algo que va pesando, sobre todo en aquellas personas que viven solas en España ( casi 4.800.00 personas) y que ya llevan un mes sin sentir el calor de los suyos.

Al abrazar no sólo segregamos oxitocina (hormona del apego), también se libera serotonina y dopamina, por lo que se genera una agradable sensación de bienestar, armonía y plenitud en el momento del abrazo. Según los psicólogos esta falta de afecto genera cierto desánimo y también ansiedad entre la población, es por ello, que cuando todo esto acabe sentiremos unas ganas irremediables de fundirnos en un abrazo con los nuestros. Pero mientras llega ese esperado momento, deberemos aprovechar las nuevas tecnologías que están acotando distancias. Tanto es así que el uso de las videollamadas se ha multiplicado por cuatro desde el estado de alarma.

Doing video call with family during confinement of the Coronavirus in Spain. COVID-19.
Las videollamadas se han convertido en el mejor remedio para acortar la distancia con nuestros seres queridos©GettyImages

Ayer, sin ir más lejos, se celebró el Día Internacional del Beso, sin embargo, muchos de ellos tuvieron que guardar “cuarentena” y ser “guardados” en un cajón para poder recurrir a ellos cuando

En un país mediterráneo en el que “la piel con piel es fundamental”, afirma en una entrevista con Efe Javier Urra, académico de la Academia de Psicología, pasar al aislamiento físico puede ser ”terrible”, porque la sociedad española ”es muy de contacto”.

Sin embargo, esa sensación de inquietud e incluso de tristeza que puede generar frenar en seco la costumbre de besar a tu pareja, abrazar a tus hijos o a los abuelos se revierte sin problemas si utilizamos la palabra. “Podemos decir a nuestro ser querido: estoy deseando darte un beso porque te quiero mucho y por eso mismo, porque te quiero mucho, no lo hago”, sugiere Urra.

Young woman sitting on bed with laptop forming a heart with her hands during video chat
El uso de las videollamadas se ha multiplicado por cuatro desde que se decretó el estado de alarma el pasado 14 de marzo ©GettyImages

Otra experta consultada por Efe, la psicóloga Rocío Valdelomar, hace hincapié en la idea de que la cuarentena es “una oportunidad de aprender a tocarnos con palabras, sin usar las manos”.

Está convencida de que este periodo que nos ha obligado a parar “va a cambiar la manera de experimentarnos y de experimentar el tiempo”, pero no va a tener consecuencias sobre los abrazos y los besos, que las personas se han dejado de dar estos días, señala, porque ”son universales” y se recuperarán.

Sin embargo, Valdelomar sí cree que el descenso repentino de roce físico puede afectar al ánimo y agravar los casos de personas con problemas psicológicos previos y por eso subraya la importancia de expresar los sentimientos: “Si tenemos miedo o estamos preocupados es recomendable compartirlo con alguien cercano y normalizar las emociones”.