Así han rehecho su vida los hermanos Turpin dos años después de su liberación

Los 13 jóvenes y niños vivieron una pesadilla en la considerada como la ‘casa de los horrores’

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10 de Abril 2020 / 19:41 CEST

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Los Turpin aparentaban en la redes sociales llevar una vida normal (David-Louise Turpin/Facebook).

© Facebook

Hace dos años salió a la luz un caso que conmocionó a Estados Unidos y al resto del mundo. Durante años, trece hermanos había sido encerrados y maltratados en su casa por sus padres, David y Louise Turpin. Con edades comprendidas entre 2 y 29 años, los hermanos vivían en unas condiciones insalubres hasta que una de las propias hermanas pudo dar la voz de alarma al escaparse de casa y avisar al servicio de emergencia: “Vivo en una familia de quince personas y nuestros padres nos maltratan”, empezaba su angustiosa llamada. Tras ser liberados, sus padres se encuentran hoy en día cumpliendo cadena perpetua en la cárcel, pero ¿qué ha sido de los trece jóvenes?

“Todos están felices. Han seguido adelante con sus vidas”, dijo a la revista ‘People’ Kevin Beecham, fiscal del distrito de Riverside. Hace un año, el tutor de los hermanos decía que vivian ’cada día como un regalo’, tras habitar en una casa con estrictas y absurdas normas como no tener que pedir permiso para ir al baño o que solo les dejaban ducharse una vez al año.

Ahora, uno de ellos se ha incluso graduado de la universidad y varios van al colegio o tienen trabajos, mientras que los más pequeños han sido adoptados. “Algunos están viviendo independientemente, en sus propios apartamentos y tienen trabajos y van a la escuela. Son voluntarios en la Comunidad y van a la iglesia”, explicó Beecham. Los trece se ven regularmente, aunque lo hacen en lugares discretos, y algunos han decidido cambiar sus nombres por la dificultad que suponía todo “el peso de ser una víctima para siempre”.

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Louise, a la izquierda hablando con su abogado, y David, a la derecha de la imagen (Getty Images).©CordonPress

Los daños ocasionados durante años han tenido un impacto diferente en cada uno de ellos. “Los más jóvenes no sufrieron los abusos tanto tiempo como los otros, por lo que son capaces de recuperarse un poco mejor”, argumenta el fiscal. Por otro lado, están recibiendo buena ayuda, con terapia, consejos y mucha asistencia psicológica.

Los padres fueron sentenciados a cadena perpetua el año pasado, después de declararse culpables de secuestrar y maltratar a sus hijos. “Doy gracias a Dios por todos mis hijos”, dijo el padre en un comunicado, en el que señaló que lamentaba ”si ha hecho algo que les haya causado daño”.