Infantas españolas: Josefa Fernanda de Borbón: el accidente en Lhardy que le arrebató los honores

Era hermana del rey consorte Francisco de Asís e hija del infante Francisco de Paula y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias

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08 de Abril 2020 / 15:00 CEST

Era hermana del rey consorte Francisco de Asís e hija del infante Francisco de Paula y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias

Se casó en secreto con José Güell y Renté el 4 de junio de 1848, hecho que le hizo perder su título de infanta de España y fue desterrada de la corte

© Wikimedia Commons

Su amor por un poeta liberal nacido en Cuba la alejó de la Corte. Casada sin consentimiento con el político y escritor José Güell y Renté, escandalizó la anodina vida palaciega. Privada del tratamiento de Infanta de España, Josefa Fernanda de Borbón, dedicó su refinada formación al servicio de la causa revolucionaria que llevó a los progresistas al poder. Próxima a Espartero y relacionada con los círculos intelectuales del romanticismo llevó una vida marcada por los vaivenes políticos de la época. Hermana del Rey consorte Francisco de Asís, y prima de la Reina Isabel II, abandonó España tras el triunfo de la Gloriosa. Su matrimonio hizo aguas por las continuas infidelidades de su marido convertido en Senador de la isla y voz autorizada del abolicionismo. Pepita –como era conocida por los suyos- fijó su residencia en París, retirada por completo de la vida social.

Josefa Fernanda nació en Aranjuez en 1827. Era la tercera de las hijas del Infante Francisco de Paula y de la conspicua Luisa Carlota, quién tanto trataría de intervenir en la política ominosa de sus cuñado Fernando VII. Exiliados tras su progresivo distanciamiento de la Regente, Cristina de Borbón, la familia se establecía en París donde su copiosa descendencia femenina se educaba en el elitista colegio del Nuestra Señora de Oiseaux, acorde con los aires burgueses que se respiraban en la liberal monarquía de Luis Felipe. Pero su regreso a España al proclamarse la mayoría de edad de la Reina, vino acompañado de uno de los escándalos más sonados de la realeza, ya de por si dada a las habladurías en aquellos días de camarillas y conspiración. Parece que la Infanta Josefa Fernanda, en una de sus visitas a la afamada confitería Lhardy en busca de sus delicados bombones de licor, tuvo un incidente con su carruaje. Fue rescatada por un apuesto galán que la libró de la tragedia y la joven, quedó prendada de su gallardía.

Pero, ¿quién era ese valiente que había robado el corazón de la Infanta? Se trataba de José Güell y Renté. De ascendencia catalana, aunque nacido en Cuba, era doctor en leyes, escritor y periodista, muy vinculado a los círculos revolucionarios de la época y uno de los poetas retratados en el famoso cuadro de Antonio María de Esquivel. La familia, trató de convencer a Pepita –como era conocida en su círculo más íntimo- de lo imposible de esa unión pero, la Infanta, de regio carácter español, no cesó en su empeño. Fue deportada a Valladolid para que olvidase a su amado, pero ésta, en presencia de su padre y un sacerdote amigo, estaba decidida a sellar su amor. El matrimonio, morganático, se celebró el 4 de junio de 1848 y apenas veinte días después, se publicaba en la Gaceta, el Real Decreto que privaba a Josefa Fernanda de sus honores y consideraciones como Infanta de España. Con su decisión, había contravenido la pragmática de Carlos III de 1776 sobre casamientos desiguales.

Era hermana del rey consorte Francisco de Asís e hija del infante Francisco de Paula y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias
La llamaban familiarmente Pepita, fue madre de tres hijos y falleció en París en 1910©Wikimedia Commons

La pareja fijó su residencia en Valladolid, relacionándose con los ambientes intelectuales del Romanticismo y los movimientos conspiratorios decididos a terminar con Narváez y la década de dominio moderada. José Güell era el Presidente de la llamada “Junta de Salvación de Valladolid” y participó activamente en la Revolución de 1854, como destacado miembro de la Milicia Nacional madrileña. Fue un matrimonio influyente en el bienio abanderado por O´Donnell. En febrero de 1855, durante el gabinete de Espartero, llegó el Real Decreto firmado por Isabel II, que rehabilitaba a Josefa Fernanda para el goce del título de Infanta de España: “ateniendo a las pruebas que constantemente me ha dado mi muy querida prima, de cariño, adhesión y lealtad, a su ejemplar conducta y a sus esfuerzos a favor de la Monarquía constitucional” según leemos en El Clamor Público (4 febrero 1855).

Desde entonces, la relación hizo aguas. Güell se entregó a su vocación política como Senador y voz principal del abolicionismo. Se marchó a Cuba. Josefa Fernanda, mantuvo durante todo ese tiempo una gran amistad con la duquesa de Sesto y abandonó España tras el triunfo de la Gloriosa. Fijó su residencia en París y falleció retirada por completo de la vida social, en una casa de salud de Nevilly en 1910. Tenía ochenta y tres años, y está enterrada en el cementerio de Montmartre.

Lo cierto es que la descendencia de los Borbón-Nápoles -los hijos del Infante Francisco de Paula y de Luisa Carlota- es más propia de un folletín de la época que de uno de los más rancios linajes de la corona española: el primogénito, Francisco, casado con su prima y Reina, Isabel II; la Infanta Isabel, fugada con el conde polaco Ignacio Gurowski; Cristina, “la Infanta Boba” casada con el carlista Infante Sebastián; Luisa, convertida por matrimonio en duquesa de Sessa y don Enrique, conocido liberal y masón, muerto tras batirse en duelo con el duque de Montpensier. Solo la Infanta Amalia, pareció responder a los estereotipos marcados para cunas de su condición, tras su boda con el Príncipe, Adalberto de Baviera.