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El día a día de Irene, con coronavirus y madre de 11 hijos con los que está confinada en casa

Ella, profesional sanitaria, fue la primera en contagiarse, pero al final el virus ha afectado a toda la familia

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02 de Abril 2020 / 00:00 CEST E.V.

Familia numerosa

Irene tiene 11 hijos y toda la familia se ha contagiado de coronavirus

© GettyImages

La vallisoletana Irene Gervás y su marido se habían organizado para llevar lo mejor posible el aislamiento en casa después de que el 13 de marzo, se anunciara el decreto del estado de alarma. Había ido tres veces a la compra para garantizar que a ellos y a sus 11 hijos no les faltaría de nada durante los siguientes días, pero surgió algo con lo que no contaban: Irene resultó afectada por el coronavirus. Ella, que es enfermera, fue la primera en contagiarse, pero después lo hicieron también su marido y los niños.

Cuando empezó a sentir los primeros síntomas (dolor de cabeza y de ojos), lo achacó a “algo psicológico, debido a la tensión del momento”, como explica en la Cadena Cope. ”Cuando caes en cama con la gripe y te duele todo el cuerpo, empiezas a pensar que eso es algo más”.

Su padre y su hermana le insistieron para que llamara a su médico de familia, quien, por el hecho de ser sanitaria y de tener 11 hijos, le “obligó” a hacerse el test. Dio positivo y, en ese momento, ”saltaron todas las alarmas”: ”Madre mía, que estamos todo en contacto y no nos podemos aislar”, relata Irene en la entrevista.

Con la mayor de los niños de 14 años y el pequeño, de año y medio, “el aislamiento es imposible”, explica. ”Y, de repente, la casa está al revés”. Además de extremar las medidas de higiene y repasarlo todo con lejía, tiene que poner tres lavadoras diarias, ya que a algunos de los niños (especialmente a los que tienen edades comprendidas entre los siete y los once años), la enfermedad les hacía vomitar.

A eso hay que sumar que la comida se les fue acabando y no podían salir a la calle porque, a parte de poder contagiar a otros, el matrimonio ha estado y sigue “muy malito” (aunque no grave). Ahí han recibido el apoyo de sus hermanos, que les está llevando comida -que hacen sus madres- y se la dejan en la puerta.

Lo positivo de esta situación, dice, es que “te das cuenta de lo importante que es la familia” y ”nuestros mayores, que parece que estaban olvidados y ahora nos damos cuenta de todo lo que los queremos y que no queremos que se nos mueran”. Es, además, un momento único para ”aprovechar el tiempo con nuestros hijos”.

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