Los monitores curvos no sólo son para ‘gamers’: Samsung promueve su uso en oficinas

El ojo humano se adapta mejor a pantallas con superficie curvada, que además amplían el campo de visión

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20 de Marzo 2020 / 10:21 CET

SamsungT55

La serie T55 ofrece una curvatura de 1000R, pensada para encajar en el campo de visión humano

© Samsung

En los últimos años, varias compañías han presentado monitores curvos pensados para ajustarse con mayor precisión al campo de visión del ojo humano, pero todos iban dirigidos a los ‘gamers’. Los fanáticos de los videojuegos, en su búsqueda de la mayor inmersión y calidad de imagen posible, parecían más dispuestos que el usuario medio a dejarse un dinero extra para disfrutar de pantallas con características especiales, muchas de ellas pensadas específicamente para los videojuegos.

Aunque Samsung lleva años desarrollando monitores curvos pensados y diseñados ex profeso para ‘gamers’, la empresa coreana todavía no se había lanzado a utilizar paneles curvos en monitores destinados a oficinas. Ahora, la compañía ha presentado tres nuevos monitores curvos de la serie T55 que están pensados para ser utilizados en despachos y lugares de trabajo. Vienen en tamaños de 24, 27 y 32 pulgadas, todos con paneles VA 1080p de 75 Hz compatibles con FreeSync de AMD. También tienen textura de tela en la parte trasera, los biseles muy delgados (casi invisibles, como los móviles de última generación) y una base metálica elegante y ligera. Otros datos significativos son los ángulos de visión de 178 grados tanto en horizontal como en vertical y una relación de contraste 3000:1.

Cuando se habla de las diferencias entre monitores planos y monitores curvos, conviene recordar que vemos el mundo en tres dimensiones: longitud, anchura y altura. Y aquí es donde los monitores curvos sacan ventaja, porque aprovechan las tres dimensiones. Además, se expanden en sentido horizontal para aprovechar la visión periférica. Por contra, los monitores planos hacen honor a su nombre ofreciendo una experiencia más… plana. Otro elemento que raramente afecta a los monitores curvos es la distorsión, esos contornos borrosos que a veces aparecen en las pantallas planas.

Todos los monitores de la serie T55 tienen pantallas con una curvatura de 1000R. La 'R' significa radio y 1000 es una cifra en milímetros. Lo que significa es que, si el monitor se extendiera para formar un círculo completo, tendría un radio de 1000 mm (o lo que es lo mismo, un metro). Eso supone que la pantalla debería verse de manera óptima cuando estás sentado a un metro de distancia de ella, lo que es, más o menos, lo habitual cuando utilizas un monitor de PC.

Esencialmente, esa es la idea: la tecnología de pantalla curva busca el punto exacto en el que coincide con la configuración de tu ojo y de tu escritorio para obtener resultados ideales. El objetivo es reducir el cansancio y la tensión ocular, algo muy necesario dada la cantidad de horas que muchos trabajadores pasamos al día frente a la pantalla. Y, de paso, también ofrece un campo de visión panorámico, perfecto para poder tener varias ventanas abiertas de manera simultánea. Lo que antes se solucionaba instalando en los puestos de trabajo dos monitores conectados a un mismo PC, ahora puede resolverse con una sola pantalla ultrapanorámica que, debido a su ancho, permite múltiples opciones de configuración.

Monitores curvos como los que acaba de presentar Samsung, menos espectaculares por fuera que los diseñados para ‘gamers’ pero igual de efectivos, pueden ser el principio del fin de las pantallas planas, una nueva evolución después de que estas desterraran definitivamente los clásicos mamotretos de tubo catódico. Eso sí, de momento no hay nada parecido a la espectacularidad del Gaming Monitor Odyssey G9 también de Samsung, un “monstruo” de 49 pulgadas de diagonal y formato 32:9 presentado en el pasado CES 2020.