La UE quiere introducir un derecho de reparación para móviles, portátiles y tablets en 2021

La nueva legislación pretende revertir el modelo de crecimiento lineal de 'tomar, hacer, usar, descartar', porque ha alcanzado su límite

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18 de Marzo 2020 / 08:41 CET ISMAEL MARINERO

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A menudo cambiamos de móvil porque las reparaciones son caras o muy complejas (Getty Images)

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Pantallas rotas, baterías que no duran ni dos horas, puertos de carga inservibles... Nos gustaría arreglarlos, pero en vez de eso muchas veces terminamos comprando un nuevo smartphone o tablet porque las reparaciones son demasiado caras, difíciles o directamente imposibles. El diseño de nuestros aparatos y dispositivos tecnológicos debe cambiar. Son muy bonitos, ligeros y fáciles de usar pero, cada vez más, impiden a los usuarios acceder a sus “tripas” para cambiar o arreglar sus componentes, lo que reduce considerablemente su vida útil e impulsa un consumismo muy lejos de la sostenibilidad. Además, muchos de sus componentes no son reciclables, lo que da como resultado cifras alarmantes: en la Unión Europea se reciclan menos del 40% de los residuos electrónicos.

Para combatir este negro panorama, la Comisión Europea ha anunciado una nueva legislación en torno al "derecho a reparación" que cubrirá a teléfonos móviles, tabletas y ordenadores portátiles  a partir de 2021. Como parte de su recién anunciado Plan de Acción de Economía Circular, la Comisión pretende que los fabricantes de productos electrónicos diseñen productos que duren más tiempo, incluyan el mayor número posible de materiales reciclados y sean más fáciles de reutilizar, reparar y reciclar.

La nueva legislación, si finalmente sale adelante, exigirá a esas mismas empresas que proporcionen información de fácil acceso relacionada con las posibilidades de reparación y la durabilidad de los componentes de sus dispositivos. Por el momento, la mayoría de los consumidores tienen que acudir a sitios web de terceros o tutoriales de YouTube para encontrar información sobre cómo reparar sus dispositivos. "Se restringirá el uso único, se abordará la obsolescencia prematura y se prohibirá la destrucción de los bienes duraderos no vendidos", dice la Comisión.

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El ensamblaje de los modelos más recientes impide en muchos casos el acceso a los componentes (Getty Images)©GettyImages

"El modelo de crecimiento lineal de 'tomar, hacer, usar, descartar' ha llegado a sus límites", aseguró al diario británico 'The Guardian' Virginijus Sinkevičius, Comisionado para el Medio Ambiente de la UE. "Con el crecimiento de la población mundial y del consumo, este modelo lineal nos empuja cada vez más a una crisis de recursos. El único camino a seguir es disociar el crecimiento económico de la extracción de recursos primarios y sus impactos ambientales". Sinkevičius también afirmó que la UE no será capaz de cumplir su objetivo de producir cero emisiones para 2050 si no implementa urgentemente estas nuevas recomendaciones.

El plan supone el último intento de la UE de abordar el tratamiento de los residuos electrónicos. En enero, los europarlamentarios votaron abrumadoramente a favor de la legislación que obligaba a los fabricantes de dispositivos a adoptar un estándar de cable de carga único. No se lo pondrán fácil, ya que las grandes compañías tendrían que cambiar drásticamente su manera de diseñar y producir sus dispositivos. Antes de la votación sobre los cargadores, Apple aseguró que cualquier regulación "suprimiría la innovación" y, en última instancia, perjudicaría a los consumidores más de lo que les ayudaría.

Mientras se aprueba la legislación, hay iniciativas que sí cumplen con estos nuevos requisitos y buscan reducir la huella medioambiental de los dispositivos electrónicos. Es el caso de Fairphone, que el año pasado presentó el Fairphone 3, un móvil modular y sostenible que facilita las reparaciones y la sustitución de piezas y accesorios por parte del propio usuario, sin que este pierda la garantía y por un precio propio de gama media, que ronda los 400 euros. Esa debe ser la línea a seguir, por mucho que se resistan las grandes compañías tecnológicas. Nuestro futuro es lo que está en juego.