¿Dónde está ubicada exactamente ‘la nube’?

Los almacenes de datos más grandes del mundo, en los lugares más insospechados

por Juan Antonio Marín /


La nube es un término que parece muy abstracto pero que no lo es en absoluto. Cientos de millones de usuarios la utilizan a diario para almacenar sus datos más preciados: fotografías de toda su vida, documentos importantes, libretas de contactos y direcciones… Sin embargo, pocas veces nos paramos a pensar qué es exactamente la nube y cómo funciona. Estas son algunas de las claves del sistema de almacenamiento que ha revolucionado el mundo de la tecnología en los últimos años.

La nube

Un usuario fotografía una nube y guarda la foto en la nube (Unsplash).

Hace 10 años, tanto los ordenadores como los dispositivos móviles tendían a ir sumando espacio de almacenamiento físico en un hardware cada vez más potente. Sin embargo, desde hace tiempo parece que la barrera del almacenamiento ha dejado de ser una preocupación. Y todo se lo debemos a los servicios en la nube.

Hoy en día es muy común tener cuentas en plataformas de streaming de música o vídeo en los que no tenemos que descargar ningún contenido para poder disfrutarlo. Del mismo modo, muchos de los archivos o fotografías que utilizamos a diario están almacenadas en la nube. Pero ¿qué es exactamente la nube? Pues nada más y nada menos que una interfaz que nos permite acceder a nuestros archivos sin tener que almacenarlos en nuestro ordenador, tablet o smartphone. Esto significa que es la empresa la que se encarga de almacenar y preservar estos contenidos para que el usuario no tenga que preocuparse de nada.

¿Dónde está exactamente la nube?

Como ya podemos imaginar, llevar a cabo el almacenamiento de datos de millones de usuarios requiere una cantidad ingente de servidores donde almacenar todos estos datos. Servidores que consumen una gran cantidad de energía y que generan una gran cantidad de calor, por lo que muchos están ubicados en los lugares más inesperados.

Para muestra, en el mundo se ven 694.444 horas de Netflix o se envían 188 millones de correos electrónicos en solo un minuto, según datos de DE-CIX. Además, la llegada de las redes 5G y los (cada vez más) dispositivos conectados provocarán un incremento del volumen de datos. Un crecimiento que plantea un reto de almacenamiento y de espacio.

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Por otro lado, los centros de datos donde se almacena este alto volumen de información ocupan un espacio físico considerable y es importante que se sitúen cerca del usuario final, porque así los datos recorrerán una menor distancia, lo que garantiza una menor latencia.

La nube más profunda

Los centros de datos deben funcionar de manera eficiente las 24 horas y por eso la refrigeración supone el primer escollo a salvar. En este sentido, en Noruega han encontrado una solución efectiva a este reto: instalar un data center en una antigua mina. El Lefdal Mine Datacenter cuenta con 120.000 metros cuadrados que se refrigeran gracias al agua de los fiordos noruegos y toda la energía que utiliza procede de fuentes renovables. Este tipo de soluciones son más comunes de lo que pensamos y es que desde el año 2008 lleva funcionando en Suecia un centro de datos en un antiguo búnker nuclear de la época de la Guerra Fría, situado a 30 metros bajo tierra.

Frío y agua en la nube

Aunque quizá los lugares más remotos para los centros de datos sean los de Facebook. La compañía decidió instalar un data center en pleno Ártico, en la ciudad sueca de Lulea. El sistema se beneficia de la baja temperatura del aire exterior para refrigerar el interior. Algo parecido a los de Microsoft, que quieren ubicarse bajo el agua. Concretamente, está desarrollando un proyecto piloto de data center sumergible en la costa de Escocia.