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'Mujeres en la Historia': Isabel de Osorio, el amor de juventud de Felipe II...

El poderoso monarca nunca olvidó a su querida Isabel ni viceversa

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21 de Febrero 2020 / 12:02 CET DANIEL ARVERAS

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Numerosos expertos mantienen que el cuadro de Tiziano 'Venus y Adonis' representa a Felipe e Isabel (1554)

© GettyImages

Un joven príncipe Felipe -alejado de esa imagen de hombre frío, calculador y ajeno a las pasiones mundanas que tanto se han encargado muchos de difundir- vivió una intensa relación amorosa con una cortesana que le atrapó el corazón en sus años previos a asumir la monarquía hispana. Felipe nunca se olvidó de ella y la favoreció cuando ya se había alejado de su lado. Me estoy refiriendo a doña Isabel de Osorio, mujer olvidada y envuelta siempre en las brumas espesas de la leyenda negra, pues fue calificada muy injustamente como "la puta del rey" o "la puta de Saldañuela", lugar en el que se retiró para vivir sus últimos años.

Muchos pasajes de su vida permanecen en la penumbra pero lo que sí se sabe es que Isabel de Osorio tenía un elevado origen, ya que formaba parte de una importante familia burgalesa. Era hija de Pedro de Cartagena -señor de Olmillos y regidor de Burgos- y de María de Rojas y Osorio, cuya familia tenía varios miembros vinculados a importantes cargos eclesiásticos en la ciudad castellana.

Isabel entró pronto como dama al servicio de la reina Isabel de Portugal, esposa del emperador Carlos y, posteriormente, tras la muerte de ésta en 1539, pasó a formar parte de la casa de las infantas Juana y María. Un adolescente e inquieto príncipe Felipe quedó prendado de aquella bella y culta mujer en esa tierna edad del despertar de las pasiones, en la que la sangre fluye a borbotones, el corazón palpita más vivo que nunca y la pasión sincera se impone como si no hubiera un mañana. Así comenzó una relación que se alargaría durante cerca de quince años en periodos diferentes.

Como era de esperar, al príncipe Felipe sus padres le procuraron pronto un primer matrimonio cuando contaba con apenas 17 años de edad. María Manuela de Portugal fue la elegida, afianzando así los ya estrechos vínculos entre las dinastías reinantes de Portugal y España. El enlace se celebró por todo lo alto en 1543, aunque no duró mucho esta pareja, pues apenas dos años después fallecía María Manuela tras dar a luz días antes al infante don Carlos.

El hijo que habían tenido, el ínclito don Carlos, pasó a criarse en la casa de sus tías las infantas Juana y María en la ciudad de Toro, donde Isabel de Osorio entró de nuevo en estrecho e íntimo contacto con el futuro Felipe II, quien acudía a visitar a su hijo y hermanas y, sobre todo, a ella misma. Nuevamente las obligaciones del hijo del emperador la alejaron de ella cuando tuvo que viajar a Bruselas en 1548, aunque retomarían su relación cuando fue enviado de vuelta a España por el emperador Carlos en 1551 para asumir la gobernación.

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Se piensa que también el cuadro 'Dánae recibiendo la lluvia de oro' de Tiziano puede representar a Isabel de Osorio.©GettyImages

Finalmente, aquel amor de juventud, sincero, entregado y clandestino tuvo que alejarse definitivamente cuando Felipe II viajó a Inglaterra en 1554 para desposarse con la ajada y desdentada María Tudor. A partir de ahí, la relación terminó para siempre aunque el enamorado monarca nunca olvidó a la bella Isabel. De hecho, poco después, en 1557, Felipe II se encargó de que a su amada Isabel no le faltara de nada, concediéndole un juro de dos millones de maravedíes de renta sobre Saldañuela y Castelbarracín, en la provincia de Burgos. Isabel de Osorio pudo así comprar aquellas propiedades, donde ejercería su señorío sobre aquellas tierras hasta su muerte en 1589. Las malas lenguas, siempre presentes por estos lares, se referirán a ella como "la puta de Saldañuela", por la importante fortuna que hizo gracias al monarca.

Como ustedes saben, Guillermo de Orange fue uno de los máximos responsables de propagar la leyenda negra contra la monarquía hispana, denigrando muy injustamente a Felipe II. Entre otras lindezas, como la de acusarle de asesinar a su hijo enfermo don Carlos, Orange acusó al rey español de bígamo por haberse casado clandestinamente con Isabel de Osorio en su juventud y tener dos hijos con ella, Pedro y Bernardino.

La acusación de bigamia no se sostiene, aunque cierto es que siempre quedará la duda sobre la paternidad de Felipe II de los anteriormente citados. Sobre todo de uno, de Pedro de Osorio, favorecido también por el monarca y a quien Isabel nombró como heredero en calidad de su "sobrino".

El poderoso monarca nunca olvidó a su querida Isabel ni viceversa. Tuvo cuatro esposas y alguna otra aventura pero, sin duda, fue ella su relación más sincera y la amó de veras. Por su parte, Isabel nunca se casó y vivió de sus rentas en Saldañuela. Numerosos expertos mantienen que el cuadro de Tiziano "Venus y Adonis" representa a Felipe e Isabel. También, el lienzo "Dánae recibiendo la lluvia de oro" del mismo autor podría ser una imagen idílica de su recordada Isabel. Ambos fueron encargados por Felipe II.

Maria Pau Domínguez le dedicó en 2011 la novela "Una diosa para el rey", en la que recrea la relación amorosa entre ambos y da a Isabel el lugar que merece en la historia.

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es "Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias".