¿El fin de la ceguera gracias a un implante cerebral?

Investigadores de la Universidad de Elche están desarrollando un dispositivo que se conecta al cerebro de personas con los nervios ópticos dañados para devolverles la vista

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21 de Febrero 2020 / 08:24 CET ISMAEL MARINERO

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Invidentes afectados por la retinitis pigmentaria consiguieron volver a ver gracias a las gafas Argus II (Second Sight)

© Second Sight

En 2014 se aprobó en Estados Unidos un tratamiento para la ceguera que parecía de ciencia ficción. El dispositivo, llamado Argus II, enviaba señales desde una cámara montada sobre unas gafas oscuras a una red de electrodos implantados en la parte posterior del ojo. ¿Su función? Reemplazar las señales de las células sensoriales perdidas por culpa de la retinitis pigmentaria, un desorden genético que afecta a la capacidad de la retina para responder a la luz. El fabricante Second Sight estima que unas 350 personas en el mundo lo usan ahora, aunque no han conseguido recuperar más que un pequeño porcentaje de su capacidad visual. Sin embargo, los avances tecnológicos se han sucedido desde entonces, y un grupo de científicos españoles tienen mucho que ver con ello.

El equipo liderado por Eduardo Fernández, director de Neuroingeniería de la Universidad de Elche, ha logrado evitar completamente el ojo y los nervios ópticos dañados, para permitir a personas ciegas recuperar una visión rudimentaria. La clave es un par de  gafas inteligentes equipadas con una pequeña cámara y conectadas a un ordenador que procesa una señal de vídeo en directo, convirtiéndola en señales electrónicas. Éstas se lanzan a través de un cable hacia un puerto situado en la parte trasera del cráneo del paciente, que las conecta con el implante de 100 electrodos en la corteza visual, en la parte posterior del cerebro.

El año pasado, Fernández puso a prueba años de investigación en su primer ensayo clínico con un sujeto humano. Se trata de Bernardeta Gómez, de 57 años, que perdió la vista cuando la exposición a una toxina destruyó los haces de nervios que conectan los ojos con el cerebro. Debido a la raíz de su ceguera, las opciones de tratamiento actuales, como Argus II o los ojos biónicos, no eran aplicables.

El invento de Fernández y sus colaboradores tuvo éxito, al menos durante los seis meses que duró el ensayo clínico, que permitió a la paciente ver una imagen de baja resolución representada por puntos y formas blancas y amarillas brillantes, llamadas fosfenos. Usando las gafas, Gómez pudo distinguir elementos como letras, formas básicas, luces y siluetas de objetos y personas. Pasados los seis meses, la prótesis fue retirada, porque todavía no está claro cómo reaccionaría el cuerpo al uso a largo plazo de esta tecnología.

Fernández, en declaraciones recogidas por el MIT Technology Review, espera que su investigación permita en un futuro múltiples implantes en el usuario, lo que llevará a imágenes de mayor resolución y a una visión totalmente restaurada. Sus planes a corto plazo pasan por realizar ensayos con nuevos sujetos para proseguir con su investigación y mejorar las prestaciones del implante. "Bernardeta fue nuestra primera paciente, pero en los próximos dos años instalaremos implantes en otras cinco personas ciegas”, aseguró Fernández. “Hemos hecho experimentos similares en animales, pero un gato o un mono no pueden explicar lo que están viendo".

Dependiendo del éxito de este tratamiento experimental, que todavía tiene mucho camino por recorrer, podríamos estar acercándonos a la reversión de la ceguera en un futuro cercano, lo que supondría una nueva vida para los 39 millones de invidentes de todo el mundo.