home/NOTICIAS

Coches de gas GLP, GNC e hidrógeno: hay vida más allá de los híbridos y los eléctricos

Si estás pensando en comprarte un coche más respetuoso con el medio ambiente, tendrás que tener en cuenta que tus opciones no se reducen a eléctricos e híbridos. ¿Conoces los vehículos de gas?

3 Minutos de lectura

20 de Febrero 2020 / 07:47 CET ELENA S. BARTOLOMÉ

cochesgas1

Los coches de gas son una alternativa ecológica y económica (Newspress).

© Newspress

Si estás pensando en comprar un coche impulsado por una energía alternativa, tendrás que tener en cuenta que hay vida más allá de los vehículos eléctricos, los híbridos y los híbridos enchufables. Estamos haciendo referencia a los coches impulsados por gas. Una alternativa más respetuosa con el medio ambiente, con el propio coche y que beneficia a nuestro bolsillo. Cumplen con el nivel de CO2 que se exige desde este 2020, ahorran hasta un 40% en combustible y alargan la vida útil del motor. Os presentamos a los coches impulsados por gas.  

El motor de un coche de gas es uno de gasolina convencional, lo único que cambia es el sistema de alimentación. El gas se quema en los cilindros del motor y esa combustión genera energía térmica que se libera y se transforma en energía cinética para mover las ruedas. Algo que puede hacer el gas solo o en combinación con un motor de combustión ya que tienen mecánica bi-fuel, es decir, pueden funcionar con cualquiera de los dos combustibles.

Hechas las presentaciones, vamos a conocer de cerca los tipos de coches de gas que hay: hidrógeno, Gas Licuado de Petróleo (GLP) y Gas Natural Vehicular (GNV). El GLP es una mezcla de butano y propano, es decir, el de las bombonas. El GNV es metano, el que conocemos bajo el nombre de gas natural.

Coches de hidrógeno

Es la opción más limpia de todas porque su combustión mezcla oxígeno con hidrógeno para obtener agua. Para muchos es el combustible del futuro, pero todavía tiene mucho camino por recorrer y defectos por pulir. No en vano, disociar el oxígeno del hidrógeno en el agua consume más energía de la que produce la combustión. Por otro lado, el gas ocupa mucho espacio y licuado es muy complicado de mantener porque requiere temperaturas muy bajas o mucha presión.

cochesgas2
VER GALERÍA
Una de las grandes bazas del gas es que es más barato (Newspress).©Newspress

Coches de Gas Licuado de Petróleo (GLP)

Más conocido como autogas, tiene un funcionamiento sencillo. En el momento en el que el coche arranca, se alimenta de gasolina durante 40 segundos porque es el tiempo que el GLP necesita para alcanzar la temperatura óptima y funcionar. A partir de ahí, el autogas moverá el coche mientras que el conductor no decida lo contrario.

El GLP es más limpio y respetuoso con el medio ambiente que la gasolina y el diésel, pero también es más económico y favorece el mantenimiento del vehículo. Los coches impulsados por GLP pueden llegar a generar un ahorro del 40% aunque consuman un 5% más que sus homólogos de gasolina. La razón es simple: el precio del kilo, así compensan su mayor consumo.

Su almacenamiento dentro del coche se realiza con depósitos accesorios y complementarios, por lo que su tamaño puede ser menor que el de uno tradicional. Eso sí, al ser tanques blindados necesitan un timbrado de seguridad que debe renovarse cada 10 años para evitar posibles fugas.

Respecto a cómo afecta al espacio de almacenamiento del coche, la capacidad media de un depósito de GLP es de 30 litros que, con una presión de 7,5 bares, cabe en el hueco de la rueda de repuesto. En principio, no le afectaría en exceso. Si hablamos de autonomía, este depósito de capacidad media nos permite recorrer entre 200 y los 300 kilómetros, pero combinándolo con otro carburante se puede llegar a 1.200.

cochesgas3
VER GALERÍA
El depósito de gas ocupa el lugar de la rueda de repuesto para no quitar espacio (Newspress).©Newspress

Coches de Gas Natural Vehicular (GNV)

El Gas Natural Vehicular es una alternativa cada vez más asentada debido a sus ventajas económicas. Los vehículos circulan impulsados por este combustible tienen más autonomía que los de gasolina o los de diésel: con 20 euros, un coche de GNV puede circular durante 555 kilómetros. Además, el kilo de GNV tiene muchos menos impuestos y tiene descuentos tanto en peajes como en zonas donde el estacionamiento está regulado.

Dentro del GNV nos encontramos con dos tipos: licuado (GNL) y gaseoso (GNC). El primero está pensado para camiones y autobuses y el segundo es más habitual porque es el empleado para coches y furgonetas. Poniendo el foco en los coches de GNC nos encontramos ante un tipo de vehículo que funciona como los de GLP y que, de media, consumen unos 3,5 kilos de GNC cada 100 kilómetros teniendo en cuenta que el kilo cuesta 1,04 euros, aproximadamente. No es el único punto en el que se produce un ahorro ya que tienen descuentos de hasta el 75% en el Impuesto de Circulación.

El hándicap lo encontramos, una vez más, en su almacenamiento. Se hace en tanques donde el GNC está a una presión de 200 bares. El problema es su tamaño, que resta espacio al coche al maletero. La solución planteada por algunos fabricantes es montar un par de tanques. Acabamos con su mantenimiento: tienen una vida útil más larga, pero también tienen algunas particularidades. Según la regulación europea ECE R 110, cada cuatro años, hay que hacer una revisión del tanque y de la conducción del gas. Además, tienen una caducidad de quince años para aquellos que sean anteriores a la norma y de 20 para los posteriores.

tags:

Últimas noticias