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Aqua, el superyate impulsado por hidrógeno líquido: ¿cómo funciona la energía del futuro?

El yate, con 112 metros de eslora y un valor estimado de 640 millones de euros, ya está en fase de producción

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18 de Febrero 2020 / 13:08 CET ISMAEL MARINERO

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El exclusivo diseño de Aqua ha corrido a cargo de Lateral Naval Architects (Sinot)

© Sinot

La semana pasada, varios medios de comunicación se hacían eco de una información que ha resultado ser errónea: la adquisición por parte de Bill Gates de Aqua, un superyate propulsado por hidrógeno, por valor de 640 millones de euros. La propia compañía fabricante del yate se ha encargado de desmentir la noticia a través de un comunicado oficial, pero el revuelo causado ha conseguido poner el foco en una embarcación que puede sentar las bases para el éxito del hidrógeno líquido como combustible.

La empresa náutica holandesa Sinot está detrás de este barco de 112 metros de eslora que, bajo la superficie, esconde dos tanques de 28 toneladas de hidrógeno líquido, sellados al vacío y enfriados a -253 grados. Es la manera de generar energía para los dos motores de 1 megawatio y los propulsores que, a través de las pilas de combustible, combinan el hidrógeno con el oxígeno para producir electricidad. El resultado es una velocidad máxima de 17 nudos, una velocidad de crucero de 10-12 nudos y un alcance de 3750 millas náuticas.

Para su cuidado diseño, de inspiración futurista, Sinot ha contado con la colaboración de Lateral Naval Architects, que se ha encargado de desarrollar la tecnología de hidrógeno y la arquitectura naval del yate para que pueda surcar los mares a partir de 2024, fecha estimada para su botadura. Hablando sobre el concepto que les ha llevado hasta Aqua, Sander Sinot explicó: "Nos inspiramos en el estilo de vida de un propietario exigente y con visión de futuro, en la fluida versatilidad del agua y en la tecnología de vanguardia para combinarlo en un superyate con características verdaderamente innovadoras".

El interior fue diseñado para proporcionar toda la privacidad y el espacio posibles, con una capacidad total para 14 personas y 31 tripulantes. Las características principales del amplio camarote principal incluyen una distribución abierta dividida por pantallas de madera, ventanas de suelo a techo en los lados, un gran tragaluz central y una estructura de madera artesanal. El camarote también incluye un gran baño, vestidor y spa. Otras características del interior incluyen la sala Aqua, para disfrutar de grandes panorámicas del mar en un sillón de diseño, además de un centro de salud y bienestar con sala de hidromasaje, gimnasio y sala de yoga.

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La cubierta ofrece una piscina con cascada y acabados de lujo (Sinot)©Sinot

Hidrógeno líquido, el futuro de la industria naval

El cambio climático se está produciendo por múltiples causas. Uno de sus principales contribuyentes es la industria naval, responsable de más del 3% de las emisiones globales de CO2. Además del dióxido de carbono, los barcos emiten una serie de elementos contaminantes que son muy perjudiciales para los ecosistemas marinos.

Los sistemas de propulsión se han optimizado mucho en los últimos años, con diferentes combinaciones diésel-eléctricas que han aumentado la eficiencia y, en última instancia, reducido las emisiones. Sin embargo, nadie se había planteado hasta la fecha un sistema eléctrico de hidrógeno que fuera capaz de suministrar toda la energía necesaria a bordo para la travesía completa de un yate de estas características.

El hidrógeno líquido como combustible es lo que la NASA lleva utilizado para propulsar cohetes al espacio desde los años 70. Hay otros tipos vehículos que también han sido diseñados para utilizar esta energía limpia, pero su éxito ha sido muy limitado. La falta de infraestructura y los altos costes han impedido hasta la fecha que las pilas de combustible de hidrógeno se conviertan en la alternativa sostenible frente al diésel.

A medida que la tecnología progrese, no sería raro ver grandes cruceros comerciales, barcos de mercancías y pequeñas embarcaciones impulsadas por una arquitectura híbrida de pilas de combustible y baterías. Como sucedió con Tesla y el coche eléctrico, la transición a una nueva y costosa tecnología como el hidrógeno puede necesitar esos inicios asociados a una marca de lujo como Sinot. Si fabricantes y compañías energéticas comparten objetivos se podrán reducir los costes y lograr la escala necesaria para que se adopte en masa y tenga un efecto verdaderamente beneficioso sobre el medio ambiente.

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