'Mujeres en la Historia': Doña Magdalena de Ulloa, aya y 'tía' de Jeromín... Don Juan de Austria

El papel de doña Magdalena de Ulloa fue clave en aquél hijo del emperador que había sido separado de su madre al poco de nacer

por Tu otro diario /


Como a buen seguro sabrán muchos de ustedes, el emperador Carlos fue un hombre viudo durante casi veinte años, los que van de mayo de 1539, cuando murió su prima, la bella y amada esposa Isabel de Portugal, hasta septiembre de 1558, fecha de su propio deceso en Yuste. Lloró y guardó luto por ella, no contemplando casarse de nuevo con ninguna otra mujer, como así fue. 

Encuentro entre Felipe II y Jeromín

Cuadro en el que se retrata el encuentro entre Felipe II y Jeromín (Daniel Arveras). 

Sin embargo, al melancólico emperador le cautivó la belleza y lozanía de la germana Bárbara Blömberg en torno a 1545, viviendo una pasional y breve relación de la que nacería un niño conocido como Jeromín al adoptar el nombre de su padrastro, Jerónimo Píramo Kegell, con quien se casó su madre poco después de su nacimiento. Desde muy pequeño, por directo deseo del emperador, Jeromín fue educado en España y, tras pasar un tiempo en Leganés, quedó bajo la directa tutela de Don Luis de Quijada –su mayordomo y hombre de confianza- y de su esposa, Doña Magdalena de Ulloa

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Carlos V reconoció a este hijo en su testamento y lo vio en sus últimos días de vida en Yuste. Le mudó el nombre de Jeromín por el de Don Juan de Austria y dejó instrucciones a su hijo Felipe acerca de aquél mozalbete, quien debía recibir el tratamiento y la educación acordes a un personaje de su elevada condición, la de un miembro destacado de la familia real. 

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En septiembre de 1559, el rey Felipe II conoció a su medio hermano cuando éste contaba con unos doce años de edad. Este episodio tuvo lugar en una cacería cerca de Villagarcía de Campos y el monasterio de la Espina; así es recordado en un cuadro contemporáneo no exento de belleza que se conserva en la colegiata de San Luis. En él se ve a un jovencito don Juan de Austria siendo presentado al monarca por Don Luis de Quijada, en presencia del duque de Alba.

Fachada de la colegita de San Luis

Fachada de la colegita de San Luis, donde se conserva el cuadro del encuentro entre Felipe II y su medio hermano (Daniel Arveras).

Y es que, en Villagarcía de Campos vivió más de cinco años el entonces adolescente don Juan de Austria bajo el cuidado y educación del matrimonio antes citado. El papel de doña Magdalena de Ulloa fue clave en aquél hijo del emperador que había sido separado de su madre al poco de nacer. De hecho, el cariño y atenciones de esta noble dama fueron siempre muy apreciadas por don Juan de Austria, quien nunca la olvidó y a quien escribía refiriéndose a ella como su "querida tía".

La confianza y afecto que por ella sentía quedó patente tiempo después, en 1568, cuando a doña Magdalena de Ulloa le encargó la crianza y educación de la hija natural que había tenido poco antes con María de Mendoza, pariente de la princesa de Éboli. Como hiciera con él mismo, doña Magdalena crió a aquella niña con cariño durante varios años en Villagarcía de Campos. Cuando don Juan de Austria falleció en 1578 y Felipe II supo de su existencia, la renombró como Maria Ana de Austria y la recluyó en un convento, acabando sus días como abadesa del Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas.

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Los grandes servicios prestados por doña Magdalena de Ulloa a la monarquía hispana no terminaron ahí. Muerto ya su marido en 1570, la viuda aya tuvo un último encargo real: recibir y acompañar, precisamente, a la madre de su querido Jeromín, la progenitora de don Juan de Austria, quien ya viuda venía a España por indicación de su hijo, quien quería alejarla de una vida licenciosa. Así fue como acudió a Laredo en 1577 para recibir a la germana Bárbara Blömberg, a quien ayudó económicamente.

retablo

Retablo mayor de alabastro de la Colegiata de San Luis (Daniel Arveras).

Los últimos años de nuestra protagonista estuvieron dedicados a las obras pías y fundaciones. Entre ellas destaca la Colegiata de San Luis en su señorío de Villagarcía de Campos. Construida a finales del siglo XVI, discípulos de Juan de Herrera diseñaron y construyeron este ejemplo de arquitectura de estilo renacentista herreriano, a imagen del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Aquí tuvo su sede uno de los más importantes noviciados de los jesuitas en los siglos XVII y XVIII y hasta sus jardines y estanque recuerdan en miniatura a los de su hermano mayor escurialense.

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En su interior destacan el retablo mayor de alabastro diseñado por el propio Juan de Herrera, la cripta donde está enterrado el matrimonio fundador de Quijada y Ulloa, la sacristía de los capellanes, el retablo de la capilla del Noviciado de los jesuitas, el imponente relicario, piezas y materiales de la importante imprenta que allí existió, etc.

Este “pequeño Escorial de Tierra de Campos” también atesora algunos recuerdos de la batalla de Lepanto. Don Juan de Austria nunca olvidó sus años vividos en estas tierras en los que creció bajo el amparo y amor de Doña Magdalena de Ulloa. Así, se conservan algunos objetos que enviaba a su “tía”, entre ellos el estandarte de la nao capitana turca capturado donde aquél niño Jeromín alcanzó eterna fama

Si no conocen estos parajes cargados de historia, ya están tardando...

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es "Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias".