'Mujeres en la Historia': Techuihpo Ixquixóchitl, 'flor de algodón', doña Isabel de Moctezuma...

Como hija del todopoderoso gran señor de los mexicas, un dios para sus súbditos, Techuihpo se crió en aquellos palacios majestuosos de Tenochtitlan que tanto impresionaron a los españoles por su suntuosidad y belleza

por Daniel Arveras /


Pocas mujeres son recordadas de aquellos tiempos de la llegada de Hernán Cortés al actual territorio mejicano hace ahora 500 años. Malinali, doña Marina, la Malinche es una excepción por mor de su papel clave como “lengua” o intérprete en la conquista de aquellas latitudes por parte de los hombres del extremeño apoyados, nunca hay que olvidarlo, por importantes contigentes de tlaxaltecas, totonacas y otros pueblos enemigos del dominio subyugante y sangriento que sobre ellos ejercían los mexicas. Hubo también españolas valientes en aquellas históricas jornadas como María de Estrada, sobre la que escribí en esta misma sección, pero hoy quiero contarles brevemente sobre una hija del célebre huey tlatoani Moctezuma II. Me refiero a Techuihpo Ixquixóchitl, “flor de algodón”, que pasaría a ser, tras su bautismo, doña Isabel de Moctezuma.

arbolmoctezuma

"Árbol genealógico del emperador azteca Moctezuma II, presentado por Pedro de Toledo Moctezuma para solicitar un hábito (Archivo de Indias, PARES).

Como hija del todopoderoso gran señor de los mexicas, un dios para sus súbditos, Techuihpo se crió en aquellos palacios majestuosos de Tenochtitlan que tanto impresionaron a los españoles por su suntuosidad y belleza. También, como era costumbre, aquella niña de la más alta nobleza mexica fue desposada muy pronto, con apenas once años de edad por Cuitlahuac, hermano de Moctezuma II, es decir, su propio tío. La endogamia intrafamiliar entre aquella élite mexica era norma más que habitual para perpetuar el linaje, reforzar su poder y evitar fisuras.

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El citado Cuitlahuac sucedió a su hermano cuando éste cayó víctima de la ira de su propio pueblo en junio de 1520, convirtiéndose en el nuevo huey tlatoani por muy poco tiempo, ya que murió posiblemente víctima de la viruela que había llegado con los españoles al continente. Nunca sabemos si aquél virus se expandió tal y cómo nos lo refirió el soldado y cronista Bernal Díaz del Castillo... 

“... vino Narváez y trajo un negro lleno de viruelas, el cual las pegó a todos los indios que había en un pueblo que se dice Cempoal, y desde aquél pueblo cundió en toda Nueva España y hubo pestilencia”.

El caso es que la adolescente Techuihpo se unió a Cuahtemoc poco tiempo después. El fiero guerrero, primo suyo, había sido elegido sucesor de Cuitlahuac como máximo mandatario para hacer frente a aquellos barbudos que amenazaban seriamente el imperio mexica. Luchó con bravura pero finalmente fue apresado en la definitiva toma de Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521, día de la festividad de san Hipólito. Luego, tras varios años rehén de los españoles fue ajusticiado, quedando la joven Techuihpo bajo el amparo del propio Hernán Cortés.

Hernán Cortés

La joven Techuihpo quedó bajo el amparo de Hernán Cortés (Daniel Arveras).

A partir de aquí es cuando comienza la segunda vida de esta joven y noble mexica. Cortés sabía que era una pieza de gran valor para forjar alianzas, fortalecer su dominio en aquellas tierras y configurar una nueva élite mestiza y criolla. Así, le otorgó la encomienda del inmenso señorío de Tacuba y la entregó en matrimonio a uno de sus hombres, Alonso de Grado. 

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"Flor de algodón" pasó a ser a partir de entonces doña Isabel de Moctezuma y tuvo su primera hija, pero no de su esposo sino del propio Hernán Cortés, quien yació con ella en aquellos meses previos que estuvo bajo su directo control. Leonor Cortés, la hija de aquella unión, nunca fue reconocida ni cuidada por su madre lo que da pistas ciertas de que aquella relación fue forzada o al menos no deseada por ella. Leonor sí que fue legitimada por su padre, quien le dio su apellido, cuidó de su educación y  favoreció en su testamento, dejándola 10.000 ducados.

Con Alonso de Grado no tuvo hijos, ya que su primer esposo español fallecía prematuramente en 1527. Doña Isabel fue de nuevo desposada con Pedro Gallego de Andrada, con quien tuvo a su hijo Juan de Andrada Moctezuma.

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Tan sólo dos años después, en 1530, se quedaba nuevamente sin marido. Pero, como ya imaginarán, no permaneció viuda mucho tiempo. Tenía tan sólo unos veinte años de edad, seguía siendo la hija de Moctezuma II y, dado su elevado linaje y poderío económico, era un puntal estratégico en la configuración y asentamiento de la Nueva España. Acabó casada, ya por última vez, con el conquistador cacereño Juan Cano de Saavedra, uno de los hombres que habían llegado a México con Narváez.

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A diferencia de los anteriores matrimonios, Juan Cano sí que vivió muchos años y con él tuvo cinco hijos. De hecho, él sobrevivió a doña Isabel y volvió a España para vivir aquí sus últimos años. Uno de los vástagos de aquél matrimonio, Juan Cano de Moctezuma, fue el que erigió el bello palacio en Cáceres que hoy acoge el Archivo Histórico Provincial.

Aquella noble mexica, hija de Moctezuma II, mujer de dos tlatoanis mexicas y de tres españoles, vivió de niña el fin de una época y, de adulta, el inicio de otra muy diferente. Fue sin duda piedra angular del mestizaje que se configuró entre la élite prehispánica y los conquistadores, precisamente, de ese mundo. 

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es “Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias”.