Año Nuevo en Palacio: la hermosa tradición inaugurada por el Rey Cristian IX de Dinamarca

La Casa Real danesa organiza en el Palacio de Amalienborg una solemne recepción de gala en la que dan la bienvenida al nuevo año rodeados de los fastos de una de las Cortes más antiguas de Europa

por Cristina Barreiro, Universidad CEU - San Pablo /


Mientras que muchas Casas Reales celebran la llegada del año nuevo en la intimidad, Dinamarca organiza en el Palacio de Amalienborg una solemne recepción de gala en la que dan la bienvenida al nuevo año rodeados de los fastos de una de las Cortes más antiguas de Europa. La tradición se remonta al Rey Cristian IX, el primero de la casa Glücksburg, quien inauguró muchas de las ya centenarias costumbres de la monarquía danesa. 

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La tradición de la celebración del Año Nuevo  se remonta al Rey Cristian IX (Wikipedia). 

Era el año 1863 cuando Cristian IX era proclamado Rey de Dinamarca por el Parlamento. Federico VII había fallecido sin descendencia que pudiera perpetuar la línea principal de la dinastía Oldemburgo y tras diferentes acuerdos entre las principales potencias, en los que se vieron afectados cambios territoriales, se optó por la designación de este príncipe de rango menor, en una decisión en la que mucho tuvo que ver el papel de la Reina Luisa de Hesse. 

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Eran los días de los impulsos nacionalistas de Bismark quien, con su política de “sangre y a fuego”, llevaba al nuevo monarca danés a una guerra en la que se perderían los ducados de Schleswig, Holstern y Lavenburgo. La Alemania del Káiser Guillermo comenzaba una unificación que la iba a convertir en la principal potencia continental, mientras que Dinamarca veía reducidas sus fronteras territoriales y la baja popularidad del Rey auguraba un rápido final de su mandato. 

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En España, en esos días de cambios y revoluciones, el experimento de Amadeo I de Saboya fracasaba. Pero no iba a ser el caso del Rey Cristian quien, con los años, lideraría uno de los reinados más duraderos y estables de Europa. Conseguirá, además, “colocar” a muchos de sus descendientes en tronos lo que le valdrá el apelativo de “el suegro de Europa”: su hija Alix se convertirá por matrimonio en la Reina Alejandra del Reino Unido, Dagmar en la Zarina Imperial de todas las Rusias, María Fiódorovna (madre del último Zar Nicolás II), su hijo Jorge en Rey de Grecia y el primogénito varón, en su sucesor con el nombre de Federico VIII. El país experimentó un importante desarrollo económico en un tiempo en el que la industrialización hizo de la agricultura y ganadería, el principal motor del país. 

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La reina Margarita de Dinamarca a su llegada a la recepción de Año Nuevo en 2009 (Gtresonline). 

Dinamarca no participó en la Primera Guerra Mundial, pero en la Segunda sufrió la ocupación de la Alemania nazi entre 1940 y 1945. Un desafiante Rey Cristian X permaneció en Copenhague durante todo ese tiempo mientras que la población civil fue dando muestras de movimientos clandestinos de resistencia. En esos días nació en el Palacio de Amalienborg, la primogénita del Príncipe Federico - futuro Federico IX- Margarita. Vendrían después las Princesas Benedicta y Ana María, con el tiempo Reina de Grecia. La existencia de una ley sálica que impedía el acceso al trono a las mujeres, obligó al Parlamento en 1953 a un cambio en la ley de sucesión (Ordenanza Real de 1853) que permitiría, ya en 1970, la proclamación de la hoy Reina Margarita II de Dinamarca.

Desde entonces, y en una tradición que ya había inaugurado su tatarabuelo y que se acentuó tras la Primera Guerra Mundial, cuando el volumen de miembros de las instituciones del Estado creció, el Palacio Real de Amalienborg se viste de gala en la noche de cada uno de enero, para celebrar la entrada de año y conmemorar con miembros del gobierno, militares y diplomáticos, un nuevo año en Dinamarca. Una jornada de gala en la que se rinde honores a la “orden del Elefante” -la más importante distinción danesa- y en la que las mujeres de la Familia Real lucen las joyas más imponentes heredadas desde tiempos de la Emperatriz Josefina.