La misteriosa huida de Japón del expresidente de Nissan, Carlos Ghosn, acusado de corrupción

El empresario, que se encontraba en libertad condicional bajo estrictas medidas de vigilancia en Japón, ha aterrizado el Líbano afirmando ‘sentirse rehén de un sistema judicial japonés’

por Tu Otro Diario /


El expresidente de Nissan, Carlos Ghosn, acusado de malversación y de varios casos de corrupción financiera, ha huido de la justicia japonesa y se ha refugiado en Beirut (Líbano) tras burlar las fuertes medidas de seguridad de su libertad condicional impuesta por la fiscalía nipona. Su fuga, conocida este martes en Tokio mediante un comunicado publicado por el propio Ghosn, ha pillado por sorpresa tanto a la justicia como a los abogados del propio empresario. 

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El ex presidente de la Nissan era vigilado las veinticuatro horas del día mediante cámaras y guardias de seguridad desde su salida de prisión provisional el pasado 25 de abril (Gtres)

No se conocen aún los detalles exactos de cómo el brasileño, de 65 años, ha podido burlar las fuertes medidas de seguridad desplegadas en su residencia y escapar del país, aunque se sospecha que ha podido viajar mediante identidades falsas en un avión privado

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Las autoridades japonesas vigilaban el domicilio del empresario mediante cámaras y guardias de seguridad las veinticuatro horas del día. Sus comunicaciones estaban limitadas, apenas podía comunicarse con personas del exterior y con sus familiares y el único acceso a internet del que podía disponer se encontraba localizado en las oficinas de sus abogados. 

Además, la fiscalía le había retirado los pasaportes de sus tres nacionalidades (francesa, brasileña y libanesa) que habían sido entregados a sus abogados tras el pago de una fianza millonaria el pasado 25 de abril, al final de su segunda detención provisional. 

Ghosn está acusado de ocultar supuestamente a las autoridades millonarias compensaciones pactadas con Nissan Motor y violar la confianza de la empresa al utilizar presuntamente fondos de esa firma para cubrir pérdidas financieras personales, además de realizar unos pagos al parecer injustificados a un empresario saudí. Por medio de este entramado, el empresario brasileño se habría embolsado presuntamente hasta 9.200 millones de yenes, más de 70 millones de euros. Por todo ello, se enfrentaría a un máximo de diez años de cárcel por fraude fiscal, a las que se unirían otras tres acusaciones pendientes, incluyendo compensaciones pactadas no declaradas y el uso de fondos de Nissan para beneficio propio.

De momento, por el hecho de violar las condiciones de su libertad bajo fianza y escapar de la justicia, Ghosn pierde la suma depositada como fianza para poder salir de la cárcel que asciende en unos 1.500 millones de yenes (12 millones de euros/13,8 millones de dólares).

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Se sospecha que el empresario habría viajado al Líbano en un avión privado mediante una identidad falsa (Gtres)

En su comunicado, el expresidente de Nissan hace un furibundo ataque al sistema judicial japonés. "Ya no soy el rehén del sistema judicial japonés parcial donde prevalece la presunción de culpabilidad, donde la discriminación es generalizada y donde se violan los derechos humanos", dice en el texto difundido a través de sus portavoces.

Ghosn siempre ha negado los hechos de los que se le acusa y ha asegurado que es víctima de un "complot" interno de Nissan para evitar una mayor integración con Renault y, eventualmente, una fusión entre otras dos firmas y un hermano menor, Mitsubishi.

De momento, las autoridades japonesas, que han recibido la noticia en medio de las fechas más festivas del año, no han hecho comentarios, ni políticos ni jurídicos, al margen de reacciones anunciando que se están investigando los hechos. En cuanto a los motivos por los que habría decidido elegir la capital libanesa como destino se sospecha, según medios japoneses, la inexistencia de un tratado de extradición entre países