Levantar 100 kilos como si fueran 5 gracias a un exoesqueleto

El Guardian XO de Sarcos Robotics tiene aplicaciones logísticas, militares e industriales

por Ismael Marinero /


Desde hace décadas, imaginamos cómo será la simbiosis entre humanos y robots. El objetivo último sería que, en vez de que nos reemplacen en el trabajo, consigamos aprovechar algunas de sus virtudes para aumentar nuestras capacidades. En el caso de los exoesqueletos, ya hay varios que ayudan a personas con parálisis cerebral o lesiones en la parte inferior del cuerpo a caminar de nuevo, mientras otros, centrados en la parte superior, permiten que el usuario sostenga o transporte objetos pesados. Pero, hasta la fecha, no había nada en el mercado parecido al Guardian XO de Sarcos Robotics, un exoesqueleto motorizado completamente funcional, que permite al usuario que lo utiliza disponer de una fuerza sobrehumana sin apenas esfuerzo.

Guardian XO

El Guardian XO es el primer exoesqueleto industrial de cuerpo completo (Sarcos Robotics).

Después de 20 años de investigación, desarrollo y múltiples prototipos, la empresa estadounidense ha empezado la fabricación y distribución del Guardian XO, que permite levantar 100 kilos como si fueran 5. Su aspecto parece propio de una película de ciencia ficción (de hecho recuerda a los vistos en Alien, Avatar o Al filo del mañana), pero carecen de armas, ya que sólo están diseñados para usos logísticos basados en el levantamiento y transporte de objetos pesados.

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El XO tiene 24 motores independientes, que permiten una gran libertad de movimiento, packs de baterías que vienen en pares para que uno pueda ser reemplazado mientras el otro continúa alimentando la unidad, y un software específico para sincronizar los movimientos del usuario con los del exoesqueleto y facilitar tanto el desplazamiento como el levantamiento de elementos como cajas o armamento pesado.

Es uno de los principales desafíos de lo que se conoce como Interacción Robótica Humana (HRI). Por eso es esencial que el usuario tenga una sensación de la fuerza y el peso que maneja el exoesqueleto para evitar accidentes laborales. Al usar el XO, un operador humano tiene la capacidad de multiplicar por 20 su fuerza gracias a su tecnología de compensación de gravedad. Tras muchas pruebas, la empresa ha llegado a la conclusión de que el funcionamiento es más intuitivo si el operador siente una carga de entre 2 y 5 kilos.

La seguridad, muy a tener en cuenta en entornos militares e industriales, es otro de los aspectos en los que Sarcos ha invertido más tiempo y esfuerzos. El exoesqueleto se fija sólo en los pies, la cintura y el pecho, para que el usuario pueda abandonarlo en menos de 30 segundos. En caso de un corte súbito de energía, la electricidad restante se hace circular a través de los motores, lo que dificulta considerablemente cualquier movimiento brusco de rotación y permite que las articulaciones motorizadas puedan llegar lentamente a la posición de reposo.

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Si se produce un tropiezo o caída, el Guardian XO está diseñado para levantar automáticamente los brazos y crear una jaula antivuelco alrededor del usuario. Además, si alguien quiere usar dos o más exoesqueletos para organizar un combate robótico se llevará un buen chasco, porque el software no permite que el exoesqueleto lance un puñetazo o una patada.

El XO puede ser el principio de una interacción entre humanos y robots basada en la cooperación, en lugar de la tan temida desaparición de empleos por culpa de la robotización de los trabajos. En el mejor de los casos, este exoesqueleto permitirá ampliar sustancialmente el tiempo que las personas pueden realizar con seguridad trabajos físicamente exigentes, además de evitar lesiones y enfermedades crónicas asociadas a este tipo de empleos.