Un estudio revela el aumento de lesiones relacionadas con los teléfonos móviles

Las distracciones son la causa del 94 por ciento de los accidentes provocados por nuestra adicción a los smartphones

por Ismael Marinero /


Narices rotas, cortes, laceraciones, lesiones cerebrales e incluso, en el peor de los casos, la muerte. Son algunos de los peligros para nuestra salud que se esconden tras algo tan aparentemente inofensivo como un teléfono móvil. Todos estos problemas se detallan en un reciente estudio que revela que las lesiones relacionadas con los smartphones se han disparado en los últimos años, tanto las indirectas como las causadas por los propios dispositivos, como la explosión del terminal o su uso como objeto contundente.

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Las distracciones son la principal causa de los accidentes vinculados con el teléfono móvil (Unsplash).

Las advertencias de que no se debe conducir mientras se usa el teléfono móvil se han multiplicado desde que los propios dispositivos empezaron a ser parte de nuestro día a día. Pero, desde que los teléfonos se transformaron en "inteligentes" hace una década, el asiento del conductor no es el único lugar peligroso para quien no despega la vista de la pantalla de su smartphone.

Caminar por la acera mientras envías mensajes, hacerte un selfie desde un paisaje tan espectacular como peligroso o dedicarse a cazar pokémons sin fijarte en tu entorno también pueden ser consideradas actividades de riesgo. Así lo aseguran los investigadores de la Escuela de Medicina de Rutgers, Nueva Jersey, responsables de un estudio que pone en evidencia el aumento de lesiones en la cabeza, la cara y el cuello relacionadas con el uso de los móviles.

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Cruzando datos de los servicios de urgencias de 100 hospitales recopilados por la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de los Estados Unidos, los autores identificaron a 2.501 pacientes que sufrieron lesiones en la cabeza o el cuello como resultado del uso de teléfonos móviles entre enero de 1998 y diciembre de 2017. Extrapolando los datos de esa muestra, los investigadores estimaron que en ese mismo período de tiempo se han producido al menos 76.000 lesiones de este tipo en todo el país, con más de 9.000 casos al año en 2016 y 2017. La tendencia al alza es, cuando menos, preocupante.

Laceraciones y contusiones fueron las lesiones más comunes, aunque esguinces, fracturas y conmociones cerebrales también figuran en puestos destacados de la lista. En el 94 por ciento de los casos, las distracciones son la principal causa asociada a los accidentes, aunque los autores también identificaron numerosas ocasiones en las que el teléfono fue el responsable de una lesión directa. Un despiste mucho más común de lo que uno pudiera pensar se produce cuando estamos tumbados y el móvil se cae o resbala de las manos, produciendo desde pequeños hematomas hasta la fractura de los huesos de la nariz.

En cuanto a los sitios donde suelen tener lugar este tipo de percances, el hogar es el más habitual, hasta tres veces más que la calle o la carretera, uno de los datos más sorprendentes del estudio, aunque en un tercio de los casos no se incluía información sobre dónde se produjo la herida o lesión. Lo que no es tan inesperado es el rango de edad mayoritario de las personas atendidas por lesiones relacionadas con teléfonos móviles, ya que se sitúa entre los 13 y los 29 años.

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Boris Paskhover, uno de los responsables del estudio, sostiene que hay una relación directa entre la aparición del primer iPhone y el éxito de los teléfonos Android con un aumento significativo del número y la gravedad de los accidentes. "Fue entonces cuando nuestros teléfonos se convirtieron en no-teléfonos, ya casi no los usamos para hacer llamadas". Paskhover ve necesaria una campaña educativa para alertar sobre los peligros asociados a un mal uso del móvil. Estos, como demuestra el estudio, van más allá de la adicción o la pérdida de privacidad: pueden tener consecuencias físicas realmente dolorosas.