La líder política finlandesa Sanna Marin se convierte en la jefa de Gobierno más joven del mundo

La socialdemócrata ha sido investida primera ministra este martes a sus 34 años recién cumplidos

por EFE /


El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, ha investido este martes en Helsinki como primera ministra a la socialdemócrata Sanna Marin, quien a sus 34 años recién cumplidos se convierte en la persona más joven en activo en ocupar una jefatura de Gobierno en el mundo. Tras el nombramiento, aprobado horas antes en el Eduskunta (Parlamento) por 99 votos contra 70, Marin dirigirá una coalición de centro-izquierda que forma el Ejecutivo con más mujeres de la historia de Finlandia.

Sanna Marin

La socialdemócrata Sanna Marin, de 34 años, es la nueva primera ministra de Finlandia (Sosialidemokraatit SDP)

Las cinco fuerzas que forman la coalición gubernamental -el Partido Socialdemócrata (SDP), el liberal Partido de Centro, los Verdes, la Alianza de Izquierdas y el minoritario Partido Popular Sueco (SFP)- están lideradas por mujeres, todas menos una de las cuales tienen menos de 35 años. También el nuevo Ejecutivo cuenta con una abrumadora mayoría de mujeres, un total de doce de diecinueve (el 63 %), algo inédito en la historia de Finlandia, el primer país del mundo que otorgó a la mujer plenos derechos políticos en 1906.

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Desde que el pasado domingo fuera elegida por la ejecutiva del SDP para sustituir en la jefatura del Gobierno a Antti Rinne, quien dimitió tras apenas seis meses en el poder, Marin ha reiterado en numerosas ocasiones que lo más importante no son la edad o el sexo, sino los hechos.

NUEVO GABINETE PERO IGUAL REPARTO DE CARTERAS

El nuevo gabinete repite la coalición y mantiene el mismo reparto de carteras y el mismo programa del Ejecutivo anterior, algo que ha hecho posible que el país tenga un nuevo Gobierno tan solo una semana después de la súbita dimisión de Rinne. Este programa tiene un marcado carácter social y progresista que contempla un aumento de la recaudación fiscal y un mayor gasto público en educación, sanidad, pensiones y prestaciones sociales, a fin de apuntalar el debilitado Estado de bienestar.

El primer desafío de Marin consistirá en recuperar el respaldo popular y la credibilidad de un Ejecutivo en horas bajas, después de que la unidad de la coalición se resquebrajara hasta provocar la dimisión de Rinne debido a la desconfianza de los centristas. "Hemos prometido un cambio al pueblo finlandés y ahora tenemos que cumplir esa promesa y hacer lo que hemos acordado juntos en el programa de Gobierno. Creo que la mejor manera de recuperar la confianza de la gente es a través de los hechos", dijo Marin tras la investidura.

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También será crucial que la joven primera ministra sea capaz de mejorar las relaciones internas entre el SDP y el Partido de Centro, principal culpable de que la abrupta crisis política terminara derribando el Gobierno. En este sentido es indudable que, pese a sus obvias diferencias ideológicas, existe una mejor sintonía entre Marin y la dirigente centrista, Katri Kulmuni, ambas mujeres jóvenes, que entre ésta y el anterior primer ministro. Aprovechando la renovación del gabinete, la propia Kulmuni decidió cambiar su cartera de Asuntos Económicos por la de Finanzas, una jugada que, además de elevar su perfil político, requerirá de una mayor cooperación con Marin.

Sauli Niinistö y Sanna Marin

El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, ha investido como primera minitra del país a Sanna Marin (EFE)


EL DESAFÍO DE FRENAR A CONSERVADORES Y A LA ULTRADERECHA

El otro gran desafío de la joven mandataria será frenar el avance de la oposición conservadora y, en especial, de la formación de ultraderecha Verdaderos Finlandeses. Según una encuesta publicada hace dos semanas, este partido antiinmigración y euroescéptico es actualmente el más popular del país nórdico y registra un 22,4 % de intención de voto, seguido del conservador Kokoomus (17,3 %) y del SDP (15,2 %).

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Los conservadores y la ultraderecha fueron precisamente quienes desencadenaron la crisis política que provocó la dimisión de Rinne y la llegada de Marin a la jefatura del Gobierno. Rinne, antiguo líder sindical, se vio forzado a renunciar hace una semana después de perder la confianza de sus socios del centro liberal, quienes amenazaron con respaldar una moción de censura de la oposición si no dimitía de inmediato.

Las fuerzas opositoras acusaron a Rinne de haber mentido en sede parlamentaria sobre su gestión durante un conflicto laboral entre los sindicatos y la empresa estatal de correos, Posti, que desató una huelga de dos semanas que causó pérdidas millonarias. Tras apartarse del poder, Rinne ocupará la vicepresidencia del Eduskunta (el parlamento finlandés) y seguirá liderando el SDP hasta el verano próximo, cuando los socialdemócratas elegirán a su sucesor en un congreso ordinario.