No son lo mismo: diferencias entre un coche híbrido y un híbrido enchufable

Aunque se parecen, hay detalles que diferencian un híbrido convencional de uno enchufable y que pueden decantar tu próxima compra

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10 de Diciembre 2019 / 09:25 CET ELENA S. BARTOLOMÉ

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Los híbridos convencionales y los enchufables son parecidos, pero no iguales (Gtres).

© GTres

La diferencia entre un coche híbrido y uno híbrido enchufable va más allá del adjetivo que acompaña al segundo. Estos vehículos han sido uno de los primeros pasos que el mundo del motor ha dado hacia una movilidad más sostenible, limpia y respetuosa. Con la electrificación total en el horizonte del sector, estos vehículos son dos maneras parecidas de avanzar hacia ella. Parecidas, que no iguales, porque son los detalles los que pueden decantar la balanza hacia uno u otro lado. Conscientes de ello, te enseñamos a diferenciar un híbrido convencional (HEV: Hybrid Electric Vehicle) de uno enchufable (PHEV: Plug-in Hybrid Electric Vehicle) para acertar en tu próxima compra.

La diferencia básica

Empezamos con la diferencia básica. Un coche híbrido convencional tiene uno o más motores eléctricos que se autorecargan, es decir, no necesitan enchufarse a la red eléctrica. Sin embargo, un híbrido enchufable sí necesita conectarse para poder recargarse.

A pesar de esto, uno y otro tienen un grupo propulsor que se compone de un motor híbrido y de otro eléctrico, que trabajan individualmente o combinados.

Las baterías

Al hilo de lo anterior, la diferencia más grande entre estos dos tipos de híbridos reside en las baterías. La capacidad y la posibilidad de conectarse a la red eléctrica hacen que enchufables tengan un motor eléctrico más potente.

La autonomía

Una consecuencia directa del punto anterior es la autonomía. Los híbridos enchufables podrán recorrer más kilómetros en modo totalmente eléctrico. ¿Esto quiere decir que los híbridos convencionales no pueden circular así? No. Pueden hacerlo, pero las distancias son mucho más cortas.

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Los enchufables pueden circular más tiempo en modo totalmente eléctrico (Gtres).©GTres

La recarga

La principal característica de un híbrido enchufable es, también, su mayor ventaja. Y es que para cargar sus baterías tiene que conectarse a un enchufe, una forma que le permite cargarlas al completo. De esta forma, el sistema de gestión dará más prioridad al motor eléctrico pudiendo circular sin emisiones durante muchos kilómetros.

La recuperación de la energía en marcha

En este punto también encontramos diferencias. Los híbridos (HEV) recuperan energía de una forma mucho más eficiente por una sencilla razón: cada frenada o deceleración se traduce en energía acumulada en la batería. Un proceso que hacen con más soltura que un enchufable.

Las pegatinas de la DGT

El último punto en el que también son distintos son las pegatinas de la Dirección General de Tráfico (DGT). Los híbridos enchufables con una autonomía eléctrica igual o superior a 40 kilómetros, lucirán la pegatina CERO con todos sus beneficios. Los híbridos convencionales, por su parte, tienen la etiqueta ECO.

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