Una habitación con vistas... al espacio exterior

Varias compañías programan para los próximos años el lanzamiento de las primeras estaciones espaciales turísticas

por Ismael Marinero /


Un hotel de lujo en la órbita terrestre. Eso es lo que pretenden poner en marcha compañías como Orion Span, que planea recibir a los primeros huéspedes en su Estación Aurora en el año 2024. De esta manera, el conocido como turismo espacial, en el que trabajan desde hace años SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic para ofrecer viajes orbitales alrededor de la Tierra o acercamientos a la Luna, tendrá un nuevo empuje, aunque todavía hay importantes asuntos técnicos y legales pendientes de resolver.

Aurora-Station

Aurora Station está formada por varias cápsulas y módulos alimentados con energía solar (Orion Span)

Lo que propone Orion Span son estancias de 12 días en las que, acompañados por un miembro de la tripulación, hasta cinco viajeros podrían volar a la vez a la Estación Aurora, que “contará con un interior espacioso para moverse, grandes ventanales de observación, dormitorios individuales, buena comida y muchas actividades para mantenerse ocupado”, según señala la empresa en su página web.

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Pero los parecidos con un viaje normal acaban ahí: la experiencia conlleva ejercer de astronauta, trabajar en equipo y participar en el funcionamiento de la estación. Los turistas espaciales tendrán que llevar a cabo actividades de transferencia de carga, ejercicios diarios, experimentos científicos y tareas de todo tipo que tienen que ver con la exploración espacial.

El coste del billete a la Estación Aurora se acerca a los 10 millones de dólares e implica un entrenamiento específico de tres meses antes del lanzamiento para entender las nociones básicas de los viajes espaciales, además de los riesgos y advertencias de seguridad sobre entornos presurizados en el espacio.

En los últimos meses a Orion Span le ha salido competencia. Se trata de Gateway Foundation, que anda detrás de un proyecto todavía más ambicioso. Se trata de una gigantesca estación espacial modular con capacidad para 400 personas, compuesta por dos anillos concéntricos giratorios que, según la compañía, podrá proporcionar a los turistas una gravedad artificial equivalente a una sexta parte de la de nuestro planeta.

Su objetivo es tener lista la Estación Espacial Von Braun, llamada así en honor al científico espacial responsable del diseño de los primeros cohetes, para el año 2028. Tim Alatorre, responsable del diseño de la estación, aseguró en la revista Dezeen que la Fundación Gateway espera tener cien visitantes cada semana a partir de ese año, cuando se termine de ensamblar la estación orbital.

Pero eso significa que hacen falta robots de construcción espacial y una nave capaz de transportar pasajeros al espacio en gran cantidad, y ambas cosas no están disponibles a día de hoy. Nada de eso parece preocupar a los responsables de Gateaway Foundation. "Eventualmente, ir al espacio será otra opción que la gente escogerá para sus vacaciones", explicó Alatorre, "como hacer un crucero o ir a Disney World".

No son los únicos. Otras empresas como Axiom Space y Bigelow Aerospace también pretenden lanzar estaciones espaciales comerciales a la órbita terrestre en los próximos años, para satisfacer la demanda prevista de turistas espaciales, gobiernos, investigadores e industria privada.

El optimismo de ambas empresas choca con los numerosos desafíos a los que todavía han de enfrentarse para lograr algo que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción más especulativa. El auge de este tipo de iniciativas ha suscitado dudas sobre la idoneidad de las actuales leyes espaciales, que se ocupan principalmente de la exploración y el mantenimiento del espacio libre de armas.

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Uno de los mayores obstáculos legales es que los hoteles tienen que ser autorizados por el país de origen de la empresa, con lo que los gobiernos que permitan la puesta en órbita de la Estación Aurora o la Estación Espacial Von Braun estarían aceptando su responsabilidad legal ante cualquier daño, a perpetuidad. ¿Y si chocan con un satélite? ¿Y si algo falla y los huéspedes no pueden volver a la Tierra? ¿Se atreverá algún país a aprobar un proyecto tan atrevido?

Hasta que eso suceda, la NASA pretende aprovechar el tirón del turismo espacial. El pasado junio anunció que permitirá que, cada año, dos civiles viajen a la Estación Espacial Internacional y se queden allí durante un mes, a 35.000 dólares la noche. El primer viaje de este tipo podría producirse en 2020, anticipando una nueva era de viajes espaciales a la carta.