'Mujeres en la Historia': Ana de Esquivel, una mujer olvidada por su esposo indiano

Algunas mujeres cuyos esposos zarparon rumbo al Nuevo Mundo nunca volvieron a recibir noticias de ellos

por Daniel Arveras /


Si la semana pasada escribía sobre dos mujeres que recibieron con alegría y esperanza las cartas de sus esposos para que pudieran reunirse con ellos en las Indias, hoy lo hago sobre las que nunca recibieron dichas cartas o, sencillamente, cayeron en el olvido de sus esposos según pasaban los años mientras ellos, con la misma u otra identidad, hacían su vida a miles de leguas de distancia amancebados con indias o incluso casados de nuevo.

Firma Ana Esquivel

Ana de Esquivel fue una de las mujeres que pidieron amparo al rey Felipe II (Daniel Arveras / Archivo de Indias - PARES)

Como ya les he comentado con anterioridad, la Corona trató siempre de que los hombres casados con mujeres en España, se reunieran con ellas pasado un tiempo para formar hogares cristianos en el Nuevo Mundo o regresaran a la península para hacer vida conyugal. Para ello, desde tiempos de los Reyes Católicos, pasando por el emperador Carlos, Felipe II y posteriores monarcas se mandaron instrucciones y cédulas dirigidas a gobernadores, virreyes, oidores de las Audiencias, en un tema recurrente que nunca se consiguió solucionar del todo.

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El caso que hoy les cuento es el de una mujer toledana, Ana de Esquivel, quien al menos en dos ocasiones reclamó que su esposo ausente volviera a España. Ocurre en tiempos de Felipe II, quien tomó cartas en el asunto para que el esposo de Ana fuera enviado a España junto a su mujer. No conocemos todos los detalles pero sí que el Archivo de Indias (PARES) muestra como aquella mujer escribía de su puño y letra solicitando amparo...

“Ana de Esquivel, mujer de Francisco Gomez de Aguilar, vecina de la ciudad de Toledo digo que a más de doze años me casé con el dicho mi marido y luego como se casó desde a poco tiempo se fue a las Indias del mar océano donde reside en la ciudad de México más de diez años... que venga y aga vida conmigo...” (1589).

Felipe II, fiel a su fama de revisar cientos de documentos al día y dictar instrucciones sobre lo que debia hacerse en casa caso, dictó una cédula real para este particular caso y otros muchos. El monarca era claro al respecto...

“... Francisco Gómez de Aguilar, su marido luego como se casó con ella se pasó a esas partes donde reside en esa ciudad más de diez años y sin propósito de benir a a hazer vida maridable con ella y con su asuencia a padecido y padecía mucha necesidad y trabajo... mi voluntad es que sea enviado a estos reynos con todos sus bienes y hazienda en los primeros navíos que de esas partes bengan a ellos, a hazer vida maridable con la dicha su mujer...” 

Terminaba el monarca su escrito advirtiendo a sus autoridades en la Nueva España que tuvieran diligencia y cuidado para que “no se pueda auyentar ni absconder en manera alguna”. 

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No extrañará esa última advertencia de su Majestad si les cuento que, cinco años antes, ya había dictado una cédula de carácter similar sobre el mismo asunto, lo que nos muestra bien a las claras como era difícil en ocasiones que, pese a la voluntad de la Corona, se cumplieran de manera efectiva sus disposiciones en las Indias...

“Real cédula a los virreyes y audiencias de las Indias, para que busquen y manden de vuelta con sus bienes a Francisco Gómez, que reside en la villa de Nombre de Dios junto a Zacatecas, a que venga a hacer vida maridable con su mujer Ana de Esquivel, vecina de Toledo”.  (1584).

¿Qué pasó finalmente con Ana de Esquivel y su ausente esposo? Lamento que nos quedemos todos con la intriga, pues no he podido hallar la resolución final de este entuerto, aunque sí me he topado con otros casos similares, lo que me indica que, si bien a veces se conseguia reunir a los esposos tras años separados ante la intervención de las autoridades, otras muchas no se lograba... 

Firma Felipe II

Firma de puño y letra del Rey Felipe II (Daniel Arveras / Archivo de Indias - PARES)

Los maridos ausentes largos años en Indias se reinventaban y consolidaban redes sociales e influencias, incluso una nueva identidad para huir de un matrimonio olvidado en España. Tengan en cuenta que eso del amor entonces en los casamientos era bastante infrecuente, por decirlo de alguna manera. Si tenían que sobornar al corregidor o alguacil de turno para que miraran hacia otro lado y se olvidaran de él, lo hacían y seguían su vida, su nueva existencia mientras su legítima esposa quedaba muy lejos de allí, desamparada y reclamando su regreso...

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La extensión de mi articulo es limitada y debo concluir ya. Lo hago con este caso tan significativo en el que una mujer solicita que su marido regrese con ella pues ¡hace 20 años que marchó a las Indias! Felipe II de nuevo mandó la cédula correspondiente para apresar a un tipo con dos identidades... 

“Real cédula a la Audiencia de México para que, conforme a la acordada de casados, traigan preso a estos reinos a Enrique Méndez, alias Francisco de Tejeda, que pasó hace 20 años a Nueva España, para hacer vida maridable con Catalina Núñez, su mujer, vecina de la villa de Marialvares [sic] en Portugal”.  (1569).

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es “Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias”.