'Mujeres en la Historia': Catalina Núñez y Catalina de Baeza... a las Indias

Son solo dos de las tantas mujeres que cruzaron el océano para iniciar una nueva vida en el recién descubierto continente

por Daniel Arveras /


Cuando escribí sobre las cartas halladas en el Archivo de Indias por el investigador Enrique Otte y publicadas en el magnífico “Cartas privadas de emigrantes a Indias” (1988), les referí que muchas de ellas eran de maridos que se dirigían a sus esposas para pedirles que cruzaran el océano y se reunieran con ellos en el Nuevo Mundo. Algunas destilaban amor profundo y sincero y otras no tanto, escritas más bien por los perjuicios que sufrían o podían padecer al ser casados y no cumplir con las ordenanzas para que, pasado un tiempo, convivieran con sus legítimas mujeres dejadas en España hace años...  

Carta de navegación

Miles de mujeres viajaron ya al Nuevo Mundo en el Siglo XVI (Pixabay). 

Enrique Otte dio con ellas ya que muchas de aquellas mujeres presentaron aquellas misivas de sus esposos junto a otra documentación en la Casa de Contratación para que se les permitiera embarcarse hacia las Indias. Y es que, al contrario de lo que siempre se ha pensado, la presencia femenina en América fue muy abundante y comenzó ya en el segundo viaje de Colón, pues entre aquellas 1500 personas embarcadas entonces ya iban unas cuantas mujeres. La investigadora Mar Langa, de la Universidad de Alicante, ha cifrado en unas 13.000 mujeres las que cruzaron el océano en el siglo XVI, al menos las que figuran en los registros oficiales. Otros autores lo redondean en unas 10.000, cifra en todo caso que hablan de la relevancia de la mujer y su papel fundamental en las Indias.

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Quiero relatarles brevemente el caso de dos mujeres que recibieron aquellas cartas desde el otro lado del océano y se aprestaron a embarcarse, solicitándolo como era menester...

Catalina Núñez, sevillana, debió recibir la carta de su esposo a mediados o finales de 1587. Su marido la había escrito desde Puebla de los Ángeles el 4 de noviembre de 1586. “Que yo prometo a Dios y a v.m. que mis ojos son fuentes muchos días...” le decía lastimero e inundado de melancolía por su asuencia. La emoción al leer esas líneas y la promesa de una vida próspera junto a él en la Nueva España hizo su efecto, pues solicitó a las autoridades el permiso correspondiente, tal y como se puede consultar hoy en día en en el Archivo de Indias (PARES)... 

“Pide y suplica se le de licencia para que pueda ir a la ciudad de los Ángeles, de la Nueva España, a hazer vida con su marido y llevar consigo a los dichos sus hijos, suegro y sobrinas, teniendo consideración a su pobreza y que no tienen otro amparo ni remedio sino el de Dios y del dicho su marido, que en ello recibirá particular merced”. 

Como vemos, Catalina Núñez no se olvidó de los suyos, por supuesto no de sus hijos pero tampoco de dos sobrinas huérfanas que quiso llevar con ella, además de su suegro, como ella mismo solicitó "Catalina y Juana, sobrinas del dicho mi marido que están debajo de mi dominio por ser huérfanas e a Simón García, mi suegro, padre del dicho mi marido para ir en guarda...". Acompañada de la carta de su esposo en la que era reclamada a su lado, aquella mujer y su familia recibieron la licencia correspondiente en 1588.

Barco

Las mujeres debían presentar las cartas de sus esposos para que las dejarán embarcar en los barcos con destino a América (Pixabay). 

El caso de Catalina de Baeza tiene lugar una década después, pues fue el 28 de abril de 1598 cuando un desesperado Juan Bravo, su marido, la escribía desde las Minas de San Luis, en México... "Y la Justicia me tiene inquieto... Y por amor de Dios, que por ningún temor de la mar ni otra cosa dejéis de veniros, respecto que, si no os venís, me enviarán preso a España y pobre".

Catalina de Baeza presentó información en 1599 y se le concedió licencia para pasar a las Indias, tal y como consta en el Archivo de Indias...

“... su marido Juan Bravo de Salazar la ha enviado a llamar a que vaya en su compañía a la Nueva España y humildemente suplica atento a ello y a que en estos Reynos pasa extrema necesidad y gran detrimento de su conciencia le haga merced de mandar se le de licencia para ir a estar en su compañía a la dicha Nueva España y que pueda llevar a una sobrina suya y una mujer de servicio, pues no tiene hijos.”

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Son sólo dos ejemplos de los muchos de los que tenemos plena constancia documental. Mujeres españolas hubo casi desde el inicio de nuestra llegada a aquél continente. Al principio fueron pocas pero, a medida que se fue consolidando nuestra presencia allí, miles de ellas surcaron el océano acompañadas de sus familiares y deudos más cercanos... 

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Además de algunas que ya he recordado en esta misma sección y que incluso fueron virreinas, gobernadoras, adelantadas, soldados, almirantes, aventureras... hubo miles de españolas anónimas y valientes que se embarcaron para dejar su vida atrás e iniciar una nueva en aquellos territorios lejanos, contirubuyendo a consolidar la presencia española en América... A ellas va mi recuerdo...

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es "Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias".