Margarita Salas, la científica vocacional que no hubiera sabido vivir sin investigar

Pionera de la genética en España y discípula de Severo Ochoa, aportó una de las patentes más rentables de nuestro país

por Tu otro diario /


A pesar de que tenía 80 años, Margarita Salas se seguía levantando todos los días temprano para llegar a su laboratorio a las 10 de la mañana y dedicarse a sus proyectos casi hasta la noche. Y es que, como solía repetir en las entrevistas, no hubiera sabido vivir sin investigar. Su entrega vocacional y sus importantes descubrimientos convierten a esta entusiasta mujer en una de las científicas más importantes de España en las últimas décadas, hasta el punto de que llegó a ser conocida como 'la Marie Curie española'.

Margarita Salas

Margarita Salas siguió acudiendo al laboratorio casi hasta el último día (EFE). 

Nacida en 1938 en Canero (Asturias), al principio de su carrera no sabía si quería dedicarse a la Medicina, como su padre, o bien decantarse por las Ciencias Químicas. Su paso por un curso en Madrid y, sobre todo, su providencial encuentro con Severo Ochoa, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1959 a quien siempre reconoció como su maestro, terminaron de decidirla por el laboratorio, que se convertiría en su segunda casa. 

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Tras décadas de estudio al principio junto con su marido, Eladio Viñuela, y luego en solitario, descubrió una técnica capaz de multiplicar de forma sencilla y fiable el ADN a partir de escasos restos orgánicos. Este avance revolucionó la genética y expandió las pruebas de ADN a un sinfín de campos, como la medicina forense, la oncología o la arqueología. 

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En 2016, recibió de manos de don Juan Carlos y doña Sofía la medalla Echegaray. 

En concreto, descubrió la ADN polimerasa Phi29, una enzima muy importante por su capacidad para producir copias genéticas de forma precisa partiendo de rastros diminutos, como por ejemplo, una simple gota de sangre. El descubrimiento, patentado en 1989, es el que más réditos económicos ha aportado al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con más de seis millones de euros en los seis años que estuvo activa, de 2003 a 2009.

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Grandes resultados para una científica a la que se le pusieron no pocas trabas en sus inicios por ser mujer. En su casa tanto ella como su hermana recibieron las mima educación que su hermano varón, algo poco habitual. "Fuimos educados con la mentalidad de que teníamos que tener una carrera universitaria y salir adelante por nosotros mismos (...) No era lo frecuente cuando empecé a estudiar". Siempre ha subrayado que Severo Ochoa la trató como una persona al margen de su género, pero defendía la necesidad de potenciar la presencia de mujeres en la ciencia. Con todo, no era partidaria del sistema de cuotas porque consideraba que lo imporante es "que se nos dé algo si lo merecemos". 

Margarita Salas  premio

Margarita Salas recibió el Premio Inventor Europeo 2019 hace apenas unos meses (EFE). 

Por otra parte, Salas ha sido siempre una gran defensora de la ciencia básica (más basada en la teoría que en las aplicaciones básicas inmediatas) y este mismo año se lamentaba en una entrevista en EFE de que "España todavía no se toma en serio que hay que investigar". Siempre que podía, siempre, pedía a los gobiernos incremento del presupuesto. "Un país sin investigación es un país sin desarrollo"

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Su carrera está llena de hitos y reconocimientos. Desde 1988 era presidenta la Sociedad Española de Bioquímica y el Instituto de Biología Molecular del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. En 1997 se la nombró también presidenta de la Fundación Severo Ochoa y pasó a formar parte de la junta de gobierno del CSIC y de su consejo rector. Además, desde 2003 fue académica de la RAE en la comisión de vocabulario científico. Pero una de las facetas más importantes de su trayectoria ha sido su dedicación a la docencia: 23 años como profesora de genética molecular en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid en los que trataba de inculcar en sus alumnos el mismo amor por la ciencia que a ella la hizo tan grande y tan feliz.