Dos meses sin rastro de Dulce María, la niña de cinco años desaparecida en Estados Unidos

Se ha aumentado el valor de la recompensa ofrecida a cualquiera que pueda arrojar algo de luz sobre este misterioso caso

por Tu otro diario /


Dulce María Alavez, de 5 años, estaba jugando en un parque en Bridgeton (Nueva Jersey, Estados Unidos), cuando se la vio por última vez a mediados de septiembre. Van a cumplirse dos meses desde aquel día en el que su madre, que la esperaba a ella y a su otro hijo en el coche, vio acercarse al niño solo y llorando porque no encontraba a su hermana. Noema Alavez la buscó en cada rincón del parque sin éxito. Tampoco ha surtido efecto el dispositivo desplegado por las autoridades locales, que han aumentado la recompensa ofrecida a quien pueda arrojar algo de luz sobre este misterioso caso.

Dulce María Alavez

La pequeña tiene solo cinco años y la última vez que se la vio estaba en un parque.

Una pista determinante para resolver la desaparición, que sospechan que es un secuestro, alcanza los 52.000 dólares (algo más de 46.000 euros), una suma nada despreciable con la que los investigadores esperan contribuir a la solución del caso. No hay ya muchos hilos de los que tirar tras haber registrado 200 viviendas y 500 vehículos y tras haber investigado a pederastas de la zona.

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Por descripciones de testigos, la policía trabaja con la hipótesis de que el presunto autor del secuestro es un hombre hispano, de piel clara, delgado y con acné. Al parecer, el día que fue visto en el parque llevaba camiseta negra, pantalones rojos y unas zapatillas color naranja, un atuendo bastante poco discreto, y habría llamado la atención de la menor para atraerla hacia donde él estaba y conducirla hacia una furgoneta roja de cristales tintados. No ha sido detenido.

Dulce María Alavez

Este es el atuendo que llevaba la pequeña Dulce María el día en el que desapareció (New Jersey Police).

La familia lleva con gran angustia cada día que pasa sin noticias de su pequeña. La madre fue la que dio aviso a la policía tras peinar cada centímetro del parque en busca de su hija, que unos momentos antes había ido con una tía y sus primos a una tienda a comprar un helado. El misterio se agranda alrededor de esta extraña desaparición y los investigadores trabajan a contrarreloj para tratar de mitigar la desesperación de la familia de la niña que, inevitablemente, se teme lo peor.