'Mujeres en la Historia': Beatriz Clara Coya, la princesa inca codiciada por todos

Era hija de Sayri Tupac, máximo dirigente del incario de Vilcabamba tras la muerte de Manco Inca

por Daniel Arveras /


Beatriz Clara Coya era una joya muy preciada en el Perú de la década de 1560, pues era hija de Sayri Tupac, màximo dirigente del incario de Vilcabamba tras la trágica muerte de Manco Inca a manos de un grupo de almagristas. Sayri Tupac llegó a un acuerdo de paz con los españoles en 1560, saliendo de su reducto en 1560 y renunciando a la lucha armada. Por ello había recibido diferentes mercedes y, sobre todo, la extensa encomienda de Yucay. Su repentina muerte en 1561 -tal vez envenenado- convirtió a su hija, Beatriz Clara Coya, en heredera de una inmensa fortuna y en una pieza muy codiciada por los españoles del Perú.

Beatriz Clara Coya

Detalle de la obra anónima 'Matrimonios de Martin de Loyola con Beatriz Ñusta y de Juan de Borja con Lorenza Ñusta de Loyola' (Museo Pedro de Osma en Lima, Perú).

La pequeña fue recluida y educada en el convento de Santa Clara de Cuzco mientras el virrey Francisco de Toledo la utilizaba como reclamo y moneda de cambio con el nuevo inca de Vilcabamba, Titu Cusi, tío de la niña. Así, primero la ofreció en matrimonio a su hijo a cambio de que Titu Cusi reconociera la autoridad española y dejara de guerrear. Las negociaciones fueron avanzando y cuando parecía todo dispuesto para sellar la paz definitiva, un poderoso mestizo, Cristóbal de Maldonado, apoyado por su hermano Arias, sacó a Beatriz del convento -parece que tenía hace tiempo apalabrada a su vez esta boda- y se casó con ella sin permiso del virrey para consumar así el matrimonio que él veía ya peligrar. Incluso se dice que la jovencita fue violada por aquel desalmado ávido de poder y riquezas.

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El escándalo fue mayúsculo y los hermanos Maldonado, Cristobal y Arias, fueron encarcelados por este hecho y por andar inmersos en diversas conspiraciones. Fueron posteriormente enviados a España, donde comenzó un pleito que se alargó muchos años según registra el Archivo de Indias en múltiples documentos... "El fiscal contra Arias y Cristóbal Maldonado, hermanos, vecinos del Cuzco, sobre el casamiento clandestino de doña Beatriz de Mendoza, menor de edad, hija del Inca Titu Cusi Yupanqui, con el expresado Cristóbal".

Ante este giro de los acontecimientos y la rebeldía de Titu Cusi, quien siguió en Vilcabamba, el virrey optó por casar a la jovencita Beatriz, por entonces contaba con unos 15 o 16 años, con uno de sus más fieles capitanes, Martín García Oñez de Loyola. Así, en 1572, Martín García Oñez de Loyola y Beatriz Clara Coya, se desposaron en Cuzco; ella, descenciente directa de Manco Inca y él, sobrino nieto de uno de los fundadores de la Compañia de Jesús, el luego célebre San Ignacio de Loyola.

Beatriz Clara Coya

La obra 'Matrimonios de Martin de Loyola con Beatriz Ñusta y de Juan de Borja con Lorenza Ñusta de Loyola' completa (Museo Pedro de Osma en Lima, Perú).

Martín García era un hombre de armas y uno de los colaboradores más destacados del topoderoso virrey Francisco de Toledo. Suyo había sido el honor de derrotar, apresar y llevar encadenado a Cuzco a Tupac Amaru, el último inca rebelde del refugio andino de Vilcabamba. Sus méritos influyeron sin duda en el virrey a la hora de elegirle para formar esta alianza política, ese matrimonio entre las élites de dos mundos. Pese a ello, Cristóbal Maldonado no cejó en su empeño de emparentar con tan poderosa mujer, insistiendo en la validez de su primer matrimonio. Se le concedió licencia incluso para pasar al Perú para seguir pleiteando y, en 1583, todavía apelaba al Consejo de Indias para poder prolongar su estancia en Cuzco y que se resolviera aquél enredo...

"... lo mucho que ha padecido por causa del dicho matrimonio y gastos que sobre ello ha hecho su hermano en seguimiento de esta causa y que solo pretende asegurar su conciencia y saber si su matrimonio con doña Beatriz Coya o el segundo que hizo don Martín García de Loyola con ella en favor del dicho don Francisco de Toledo es válido o no...". La Justicia se tomó su tiempo pero, definitivamente, consideró nulo el matrimonio entre Cristóbal Maldonado y Beatriz Clara Coya. Los Maldonado gozaban de una muy dudoda reputación y era difícil que se enmendara la plana al virrey Francisco de Toledo -ya fallecido- tantos años después.

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Martín y Beatriz vivieron en el Perú hasta 1591, cuando el bravo capitán fue nombrado gobernador del siempre inestable y peligroso Chile. Allí se trasladaron, instalándose en Concepción, desde donde Martín García Oñez de Loyola trataba de reducir a los fieros araucanos del sur de su gobernación. Poca tranquilidad tendría aquel hogar en el que ya había nacido una niña, Ana María, pues en 1598 se produjo el 'desastre de Curalaba' donde huestes mapuches tendieron una emboscada a la partida del gobernador, dándole muerte como al resto de españoles. El virrey del Perú, don Luis de Velasco y Castilla, dispuso que la viuda Beatriz Clara Coya viajara a España en compañía de su hija, pero no le dio tiempo... Falleció en el año 1600 en Lima.

Su hija Ana María sí se embarcó hacia España donde se casaría al cumplir los 18 años de edad con Juan Enriquez de Borja, nieto de san Francisco de Borja. En 1614 se le otorgó el título de marquesa de Santiago de Oropesa. El cuadro que ilustra estas líneas es del siglo XVIII y se conserva en la iglesia de la Compañía de Jesús de Cuzco, representando con gran detalle y simbolismo ambos matrimonios, el de la madre inca y la hija mestiza con los dos poderosos caballeros españoles.

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es 'Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias'.