Porsche se alía con Boeing para entrar en el mercado de los coches voladores

La noticia se conoce la misma semana en la que Audi y Airbus han cancelado su acuerdo

por Ismael Marinero /


Una ciudad llena de 'aerotaxis' parece un paisaje procedente de una película de ciencia ficción pero la movilidad aérea urbana es una realidad, además de un gran desafío al que se enfrentan las principales empresas automovilísticas y aeronáuticas. Los últimos en unir sus caminos en este campo han sido Porsche y Boeing, que han llegado a un acuerdo para construir vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical (VTOL).

Porche Boeing

Imagen del prototipo de vehículo aéreo en el que trabajan Porsche y Boeing (Boeing).

Ambas compañías han firmado un memorándum de entendimiento no exclusivo, lo que significa que buscarán formas de trabajar juntos, pero no están sujetos a un acuerdo vinculante. Como parte de la asociación, las compañías aseguran que "crearán un equipo internacional para abordar diversos aspectos de la movilidad aérea urbana, incluyendo el análisis del potencial de mercado para los vehículos premium y los posibles casos de uso".

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Porsche, Boeing y la filial de Boeing, Aurora Flight Sciences, trabajarán juntos para desarrollar un coche volador de lujo que permita a sus ocupantes olvidarse de los atascos y la polución del tráfico terrestre y recorrer distancias cortas en entornos urbanos. Aurora lleva un tiempo trabajando en las pruebas de su primer vehículo autónomo que, a principios de este año, consiguió despegar verticalmente, flotó durante unos segundos y luego aterrizó en el lugar de pruebas de la compañía en Manassas, Virginia. Boeing dijo que en las próximas pruebas probarán el vuelo hacia adelante, los giros y la fase de transición entre el modo de vuelo vertical y el horizontal.

Boeing y Porsche están entre las compañías punteras que están indagando en las posibilidades de implantación de los taxis aéreos urbanos, una tarea en la que les lleva algo de ventaja Uber, que planea poner en marcha sus programas piloto en Dallas y Los Ángeles a partir de 2020. Aun así, Boeing, una de las compañías aeroespaciales más grandes del mundo, cuenta con ventaja, porque tiene los recursos y a los ingenieros necesarios para conseguir que su proyecto fructifique antes que el de la competencia, sobre todo después de la ruptura del acuerdo entre Audi y Airbus, sus principales competidores.

De hecho, Boeing lleva años estudiando un posible servicio de taxis aéreos a través de su subsidiaria Boeing NeXt, centrada en soluciones de movilidad del futuro. Su plan pasa por crear un "ecosistema de movilidad de última generación", en el que los vehículos aéreos autónomos y los pilotados por el hombre puedan coexistir de forma segura. Sus mayores desafíos no son solo técnológicos, sino también regulatorios: tienen que evaluar todos los riesgos posibles para ayudar a elaborar una nueva legislación que contemple el uso compartido del espacio aéreo.

Boeing Porche

El despegue y aterrizaje de este vehículo volador autónomo sería vertical (Boeing).

En un estudio realizado el año pasado, Porsche Consulting analizó el mercado potencial de los VTOL. El estudio estimó que empezarán a entrar en servicio alrededor de 2025 y que para 2035 podría haber alrededor de 23.000 de estos taxis aéreos en servicio, lo que crearía un mercado con un valor aproximado de 32.000 millones de dólares.

La conclusión del informe es que las soluciones de movilidad aérea urbana tienen el potencial de transportar a los pasajeros de forma más rápida y eficaz que el transporte terrestre y a menor coste. Eso sí, los autores del estudio también advertían de que esos cálculos correspondían a una solución "hub-to-hub", es decir, que realiza desplazamientos entre estaciones previamente establecidas, en lugar de ser una flota de taxis de "extremo a extremo" que paran en plena calle y te llevan a tu destino. Según Porsche Consulting, es una limitación imprescindible para evitar la superpoblación del cielo, accidentes y problemas de tráfico aéreo.