'Mujeres en la Historia': Ana de Ayala, la esposa de Orellana que sobrevivió al Amazonas

Surcó el océano sin pensarlo para iniciar una nueva vida junto a su marido y enfrentó numerosos peligros

por Daniel Arveras /


Cuando Francisco de Orellana desembocó en el océano Atlántico tras descender por las inmensas aguas del Amazonas superando mil penalidades, tenía un objetivo claro en su mente: regresar a España, narrar su increíble aventura y obtener la gobernación de aquel territorio nunca antes explorado. Así lo hizo, negando que hubiera traicionado a Gonzalo Pizarro, quien había quedado aguardando su regreso río arriba. La fuerte corriente le había impedido auxiliar al maltrecho capitán de aquella expedición en busca de la canela.

Francisco de Orellana

Francisco de Orellana, en un busco en Ecuador (Wikimedia Commons).

La codiciada canela era escasa, amarga y de escaso valor pero la inmensidad de selvas y ríos se mostraban vírgenes. Orellana quería ser su gobernador para explorarlas a fondo, poblarlas y hallar las riquezas que seguro escondían, tal vez incluso el mítico Dorado tantas veces soñado en aquellos tiempos por los conquistadores. Con ese firme propósito convenció a la Corona y, en su firme intención de asentarse allí para siempre, quiso casarse en Sevilla antes de partir de nuevo. Lo hizo con una joven Ana de Ayala, de familia humilde y que no aportaba dote alguna en lo que parece un amor a primera vista o un flechazo. El veterano conquistador debió cortejarla brevemente para tomarla como esposa, prometiéndole una buena vida como esposa del gobernador de la Nueva Andalucía, pues así había sido nombrado...

"Don Carlos e doña Juana, por quanto nos avemos mandado tomar cierto asiento y capitulación con vos el capitán Francisco de Orellana sobre el descubrimiento y población de ciertas tierras y provincias que hemos mandado llamar e intitular la Nueva Andalucía, es mía majestad y voluntad que agora y de aquí adelante para toda vuestra vida seais mio gobernador y capitán general…"

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Francisco de Orellana tenía ya la capitulación que le facultaba para gobernar aquellas latitudes junto al Amazonas pero no estuvo exento de enormes dificultades para reunir los pertrechos, gentes y medios necesarios para dotar a su expedición. Finalmente, cuatro barcos con unas 450 personas a bordo partían en mayo de 1545 desde Sevilla. Entre ellas iba su esposa, Ana de Ayala, una o dos cuñadas y bastantes mujeres más. Al veedor –inspector real- de la flota, Fray Pablo de Torres, no le pasó desapercibido este detalle de la abundante presencia femenina a bordo... "... y la popa de la nave mayor donde va el adelantado va llena de mujeres y ya ponía guardia para que el pasajero no pasara a la popa".

Un nuevo territorio aguardaba a aquellas gentes que se disponían a jugarse la vida para probar fortuna en aquella frondosa región del Nuevo Mundo. Como en tantas otras ocasiones, la expedición se tornó en un auténtico desastre: los barcos se dispersaron, sufrieron graves daños, fueron atacados por indios flecheros, pasaron hambre y penurias, cayendo uno tras otro en las inmediaciones de aquel río que todo se lo tragaba, incluido el propio gobernador Francisco de Orellana.

Mapa Orellana

Mapa de la expedición de Orellana, obra de António Pereira, un marinero portugués (Wikimedia Commons).

Para que se hagan una idea, de 450 hombres y mujeres solo consta que se salvaran 44... Entre ellos estaba Ana de Ayala y Francisco de Guzmán, quien narró lo siguiente... "... navegamos el río abajo asta venir a la Margarita donde allamos a su mujer de Orillana, la qual nos dixo que su marido no había azertado a tomar el brazo principal que buscaba y así por andar enfermo tenía determinado de venir a tierra de cristianos y en este tiempo, andando buscando comida para el camino, le flecharon los indios diecisiete hombres; desta congoja y enfermedad murió Orillana dentro en el río... la mujer de Orillana anduvo con su marido toda la jornada asta que murió y ella se bino a la Margarita donde la alló este pasajero, y le dijo lo que arriba dize".

¿Qué fue de Ana de Ayala? Desconocemos mucho sobre su vida posterior pero si les puedo contar que desde la isla Margarita pasó a Panamá, donde se estableció y vivió largos años, seguramente reclamando a la Corona una pensión y la herencia de su esposo, pues tenía encomiendas en torno a Guayaquil. Casi 30 años después, en 1572, el testimonio de Ana de Ayala aparece en un documento del Archivo de Indias. Se trata de la probanza de méritos presentada por Juan de Peñalosa, contador caído en desgracia que solicitaba recuperar su empleo y bienes. Él había sido uno de los capitanes de Orellana.

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Ana de Ayala "prometió decir verdad", ofreciéndonos algunos gráficos detalles de la trágica expedición de su esposo a la que ella pudo sobrevivir... "... llegó a tanto la dicha hambre que se comieron los caballos que llevaban y los perros en onze meses que anduvieron perdidos en el río, en el qual murió la mayor parte de la gente y juntamente con ella el dicho su marido. Y sabe esta testigo que solamente escaparon los dichos quarenta y quatro hombres, uno de los quales fue el capitán Juan de Peñalosa, y así esta testigo sabe que todos en general quedaron perdidos y así, apartados todos, en compañía este testigo vaya a la isla de la Margarita". Ana de Ayala, otra mujer valiente del siglo XVI que surcó el océano en pos de una nueva vida...

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es 'Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias'.