Berlín aprueba entre críticas su plan contra el cambio climático

Alemania se compromete a reducir sus emisiones de gases contaminantes en un 55% para 2030

por EFE /


El consejo de ministros alemán aprobó este miércoles el paquete de medidas para la crisis climática que la canciller Angela Merkel presentó en septiembre en la ONU, entre críticas sobre su falta de ambición y protestas en la calle. El plan tiene como objetivo que Alemania cumpla con las metas medioambientales comunitarias y reduzca sus emisiones de gases contaminantes en un 55 % para 2030 (en comparación con 1990). Merkel ha reconocido ya que Alemania no cumplirá con la reducción del 40 % que debía lograr según Bruselas para 2020.

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Alemania no cumplirá con la reducción del 40 % que debía lograr según Bruselas para 2020 (EFE)

"Hemos acordado que los objetivos climáticos de Alemania sean por primera vez legalmente vinculantes. En el futuro estará claramente reglado qué sucede cuando un sector se separe de la trayectoria climática acordada y quien deberá entonces introducir qué mejoras. Así aprendemos de los errores del pasado", aseguró en rueda de prensa la ministra de Medioambiente, Svenja Schulze.

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El paquete legal obliga a ciertos ministerios a definir objetivos de reducción anuales para sectores contaminantes -que necesitarán el respaldo del parlamento- con la intención de que se logre cumplir las metas comunitarias. "A partir de ahora todos los ministerios son ministerios de protección del clima", agregó Schulze. También se obliga el gobierno a publicar a partir de 2025 objetivos globales de reducción con carácter anual, explicó la ministra, que negó las críticas que acusaban al Ejecutivo de haber eliminado del texto la meta de alcanzar la neutralidad climática (cero emisiones netas) para 2050.

"El Gobierno alemán es el primero que ha incluido en la ley la neutralidad climática para mediados de siglo", señaló Schulze. Merkel presentó el plan a principios de septiembre en Nueva York, durante la cumbre de líderes sobre el cambio climático convocada por el secretario general de la ONU, António Guterres. El paquete, con un presupuesto de 54.000 millones de euros para los próximos cuatro años, contempla una nueva tasa para las emisiones de CO2 -algo que elevará el precio de los combustibles para vehículos y calefacción-, subir el precio de los billetes de avión -y bajar los del tren-, así como la promoción de las energías renovables.

La aprobación del paquete en el consejo de ministros coincide con las protestas en el centro de Berlín por parte del colectivo "Extintion Rebellion", que ha acampado frente a la Cancillería y el bloqueo de varios puentes y plazas neurálgicas de la capital, como Potsdamer Platz.