Veinte años del crimen de Rocío Wanninkhof que originó el mayor error judicial en la historia de España

Dolores Vázquez pasó 17 meses en prisión tras haber sido injustamente condenada por un asesinato que, en realidad, cometió Tony King

por Tu otro diario /


Han pasado 20 años, pero el 'caso Rocío Wanninkhof' permanece en la memoria colectiva. Tanto por el brutal asesinato de la joven, que desapareció el 9 de octubre de 1999 en Mijas con tan solo 19 años, como por la enorme presión social y mediática y el delirante proceso judicial que tuvo lugar después. Dolores Vázquez, quien había sido durante 12 años la compañera de Alicia Hornos, la madre de Rocío, resultó injustamente condenada. Llevaba 17 meses en la cárcel cuando un hallazgo casual permitió relacionar otro crimen, el Sonia Carabantes, y a su autor, Tony King, con la muerte de la joven de Mijas. 

Rocío Wanninkhof

Imagen que se distrubuyó para encontrar a Rocío Wanninkhof con motivo de su desaparición. 

El día de su desaparición, Rocío hacía el trayecto de casa de su novio a su casa para ducharse antes de ir a la feria de Fuengirola. Un recorrido de apenas 500 metros que nunca llegó a completar. Al día siguiente, su madre y su pareja en aquel momento salieron a buscarla y, en un camino, hallaron sus zapatillas y unas manchas de sangre. No apareció el cadáver, pero quedaban pocas esperanzas de hallar viva a la joven... Efectivamente, el 2 de noviembre aparecía su cuerpo sin vida a más de 30 kilómetros, en un paraje cercano a Marbella. Faltaba parte de su ropa y habían intentado quemarla, por lo que nunca pudo determinarse si había sido agredida sexualmente. 

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A aquellas alturas el dramático caso ya copaba los titulares de las crónicas de sucesos y la presión sobre los investigadores de la Guardia Civil que llevaban el caso era grande. Un detalle hizo concentrar las pesquisas en el entorno más cercano de la joven: próxima al cadáver, se encontró una bolsa de basura con algunas ropas de la víctima y una pegatina de las que repartieron en la parroquia de La Cala de Mijas durante la búsqueda de los primeros días. Tenía que ser alguien que hubiera participado en esas labores de rastreo

Dolores Vázquez

Dolores Vázquez pasó 17 meses en prisión tras haber sido condenada por el asesinato de Rocío Wanninkof, que no cometió (Captura de pantalla de La Sexta). 

Entre estas personas estaba Dolores Vázquez. Una agente de la Guardia Civil emitió un informe en el que la describía como "fría, calculadora y agresiva" y se pensaba que podría albergar rencor tras la ruptura de sus relaciones con Alicia Hornos. A esto se sumó un supuesto indicio: encontraron unas fibras textiles en el cuerpo que se correspondían con la ropa deportiva de Dolores Vázquez. 

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El análisis definitivo de ADN descartó que se tratase de la misma prenda. Tampoco se encontraron huellas dactilares de la acusada en la bolsa de basura. No había pruebas y ella siempre negó los hechos: el día de la desaparición de Rocío estaba cuidando a su madre y al hijo de una sobrina. Con todo y con eso, en 2001 fue hallada culpable por un jurado popular y condenada a 15 años de prisión

Tony King

Tony King terminó por confesar el asesinato de Rocío Wanninkof (Getty Images).

El caso dio un giro inesperado y radical el 21 de agosto de 2003 cuando apareció el cadáver de otra joven, Sonia Carabantes, que había sido asesinada cinco días antes y se encontraba sepultada bajo unas grandes piedras. En las uñas de la joven se encontró ADN que coincidió con el presente en una colilla hallada en las inmediaciones del cadáver de la joven Rocío. Era el ADN de Tony Alexander King, un depredador sexual conocido en Reino Unido como 'el estrangulador de Holloway' y que vivía oculto en la localidad malagueña de Alhaurín el Grande. 

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Tras su detención, King llegó a confesar el crimen de Rocío Wanninkof y Dolores Vázquez fue puesta inmediatamente en libertad tras 17 meses de pesadilla en los que, según ha confesado su abogado, Pedro Apalategui, llegó a dudar hasta de sí misma. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ya había ordenado la repetición del juicio debido a la inconsistencia de las pruebas. No hizo falta. Desde entonces, Vázquez, que nunca fue indemnizada, vive en Betanzos (Galicia), su localidad de origen, apartada de la vida pública y buscando tranquilidad. "Nadie me ha pedido perdón", dijo la única vez que ha participado en un acto, en 2013, precisamente una conferencia sobre la presunción de inocencia y los juicios paralelos.