La caída en desgracia de la rica heredera de Huawei: de liderar un imperio a estar vigilada 24 horas

Meng Wanzhou se encuentra en el epicentro de una guerra comercial y diplomática

por Tu otro diario /


Alta directiva de un gigante tecnológico, multimillonaria heredera, madre de cuatro hijos... Hasta que fuera detenida en Canadá el pasado mes de diciembre, Meng Wanzhou, de 47 años, era la encarnación del triunfo de la élite china. Su vida, sin embargo, ha cambiado de forma drástica desde que fuera arrestada en la ciudad de Vancouver y acusada de trece cargos de conspiración y fraude por Estados Unidos al, supuestamente, haber vulnerado las sanciones de Washington contra Irán. Su rostro y su historia salieron del anonimato y se encuentra sometida la prohibición de salir de Vancouver y obligada a llevar siempre puesta una tobillera que la mantiene geolocalizada en todo momento

Tobiellera (Getty Images)

Meng Wanzhou está sometida ahora a vigilancia 24 horas con una tobillera (Getty Images).

La tobillera y la vigilancia fueron idea de sus abogados, que buscaban con ello eludir la prisión mientras se resuelve la petición de extradición de Estados Unidos, un proceso que puede demorarse varios años. En sus apariciones públicas, ella la exhibe sin esconderla y, puestos a llamar la atención, incluso con 'glamour'. Estos días se la ha podido ver en varias ocasiones en compañía de sus abogados con el dispositivo de vigilancia junto a llamativos zapatos

Tobillera y zapatos (Getty Images)

Meng Wanzhou exhibe sus tobillera sin esconderla (Getty Images)

Se resuelve ahora en los tribunales la demanda que interpuso contra las autoridades canadienses: sus abogados defienden que se violaron sus derechos derechos constitucionales durante la detención al arrestarla, registrarla e interrogarla durante tres horas. Al parecer, tuvo que facilitar las las claves de sus dispositivos electrónicos, entre otra información que, según piensan, pudo ponerse a disposición de los servicios de inteligencia de EEUU. 

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Meng busca compensación por negligencias en una oficina pública y por detención ilegal. Además, sus abogados reclaman el acceso a nuevos documentos que, según la prensa del país, piensan que podrían conllevar la anulación del proceso de extradición a Estados Unidos. La propia Meng Wanzhou sigue atentamente la vista judicial y, con ayuda de un traductor, toma notas sin cesar.

Abogados Wanzhou (Getty Images)

Meng Wanzhou sigue atentamente el proceso judicial (Getty Images).

No obstante, parece difícil que se libre de un procedimiento que se puede prolongar años y que ya se ha convertido en una fuente de problemas para Canadá: tras la detención de Meng, China arrestó a dos canadienses, el diplomático Michael Kovrig y el empresario Michael Spavor. Y en los últimos meses se han sucedido otros arrestos que el Gobierno de Justin Trudeau atribuye también a las presiones de Pekín sobre este caso

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Mientras tanto, la alta directiva, atrapada en medio del conflicto diplomático y comercial, se esfuerza por llevar su vida de siempre, rodeada de lujo. Pese a la incomodidad de la tobillera, el diario 'Financial Post' revela que ocupa su tiempo saliendo de compras y con citas en los restaurantes más exclusivos hasta que llega la hora de su toque de queda, a las once de la noche. Aunque inicialmente se instaló en una lujosa vivienda de su propiedad de 3,7 millones de euros, el pasado mes de mayo decidió mudarse a otra que también forma parte de su patrimonio: una mansión tasada en más de 10 millones de euros. 

Mansión (Getty Images)

La mansión, valorada en más de 10 millones de euros, a la que se ha mudado la directiva (Getty Images). 

Con estudios de contabilidad, Meng Wanzhou es hija de Ren Zhengfei, el fundador de la empresa, cuya fortuna está valorada en 2.800 millones de euros. Su madre era hija de un alto funcionario del Partido Comunista chino. El caso de Huawei se está produciendo en plena guerra comercial entre China y Estados Unidos y, aunque en ningún caso la vinculación ha sido confirmada oficialmente, China sí ve una relación directa con la batalla de aranceles que las dos grandes potencias llevan meses protagonizando.